San Francisco peregrino

 SAN FRANCISCO DE ASÍS, «PENITENTE»

por Casiano Carpaneto de Langasco, o.f.m.cap.

[Selecciones de Franciscanismo, vol. X, n. 30 (1981) 463-471]

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Desvanecida en Espoleto su aventura caballeresca, el joven continuaba su ansiosa búsqueda de lo que el Señor quería de él. La necesidad de liberación y de transformación interior le brindó otra posibilidad: ir en peregrinación. Otra forma típica de penitencia y expiación. Las fuentes primitivas nos revelan los antecedentes, el auténtico móvil de la nueva excitante experiencia. «Deseaba estar en alguna ciudad donde, pasando por desconocido pudiera despojarse de sus ropas para vestirse de préstamo con las de algún pobre y probar lo que era pedir limosna por el amor de Dios» (TC 10). No se debía pues a una determinación devocional sino a un profundo deseo de humillación y de pobreza, que era justamente el presupuesto de la «peregrinación penitencial». Ésta se entendía esencialmente «como un estado de inseguridad y despojamiento, de marchas interminables, de vagabundeo a lo largo de caminos elegidos al azar»: se trataba, prácticamente, de un exilio voluntario de la propia tierra para sentirse, como hoy día se dice, «ciudadanos del mundo» (C. Vogel).

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