Conclusiones:300 jesuitas y longevidad. Formación, carácter e institución





 300 jesuitas y longevidad. Formación, carácter e institución 



Javier de la Torre 

Universidad Pontificia Comillas 


Revista Iberoamericana de Bioética / nº 20 / 01-25 [2022] [ISSN 2529-9573] 


La edad media de fallecimiento de los jesuitas en estos años es claramente mayor que la media nacional. La media es 86,44 años. De los 300 jesuitas estudiados, solo 43 fallecieron con menos de 80 años. Esto supone que más de un 85% de los jesuitas fallecidos superaron los ochenta años. Como comparación, la edad promedio de morir en España en 2016 fue para los varones 74,45 años (cálculo realizado sobre datos del INE por defunciones por edad, mes, sexo). 
Este dato no debe confundirse con la esperanza de vida. La esperanza de vida de los varones en 2016 fue de 80,31 años, en 2017 de 80,37 años, en 2018 de 80,46 años y en 2019 de 80,86 años (Instituto Nacional de Estadística de España). Por lo tanto, la diferencia es de 10 años de media con respecto a la media de población. 

La edad media de fallecimiento de los hermanos coadjutores es mayor que la de los sacerdotes. La edad media de fallecimiento es 88,52 años. De los 76 hermanos fallecidos, solo 8 fallecieron con menos de 80 años y solo 3 con menos de 77 años. Esto supone que casi el 90% de los hermanos fallecieron con 80 o más años. De los 224 sacerdotes, 35 fallecieron con menos de 80 años de edad. Esto demuestra que el nivel de estudios no es lo relevante para la longevidad. 

Este dato se confirma cuando analizamos la edad de fallecimiento de los jesuitas con doctorado. De los 30 jesuitas que eran doctores, 6 fallecieron antes de los 80 años, lo cual supone el 20%. 

También el dato se confirma cuando se compara con los jesuitas que han estudiado 13 años o más (más que la media de los jesuitas sacerdotes que está en torno a los 9-10 años). De los 75 jesuitas que han estudiado 13 o más años (doctorado u otra licenciatura además de filosofía o teología), solo 12 murieron antes de los 80 años. Esto supone el 16% de la totalidad. 

Con respecto a los sectores de trabajo no se aprecian diferencias salvo la dicha con respecto a los hermanos coadjutores cuya ocupación predominante ha sido lo doméstico y lo comunitario. 

En la comparativa con jesuitas que han ocupado cargos de responsabilidad (rectores, provinciales, directores de colegio, etc.), hemos observado que de los 30 elegidos con puestos de más responsabilidad (el 10% del total), solo 5 fallecieron con menos de 80 años (77, 77, 76, 76, 70 años). La media de edad, sin embargo, es muy alta: 90,46 años. 

Por lo tanto, la diferencia es de 10 años de media con respecto a la media de poblaciónRevista Iberoamericana de Bioética / nº 20 / 01-25 [2022] [ISSN 2529-9573] 19 

Esto indica que la responsabilidad parece incluso influir positivamente en una mayor longevidad. Es una media más alta que la de los hermanos coadjutores. Esto indica que la implicación e identificación con la misión son factores muy positivos de cara a la longevidad

El tema de los sectores no arroja resultados concluyentes pues muchos jesuitas se dedican a lo largo de su vida a varios sectores y es muy difícil deslindarlos. 

Los años pasados en la enfermería son muy relevantes, pero tenemos que ser prudentes en los resultados. De cinco jesuitas no tenemos datos claros y de dos más hay algunas dudas. No son muchos en el conjunto de 300. De los datos que tenemos, llama poderosamente la atención, con respecto a la media de los españoles varones, el escaso número de jesuitas que pasa en la enfermería más de una decena de años. De los 300 jesuitas, solo 20 jesuitas pasaron 10 años o más en la enfermería de la orden religiosa. Esto supone que más del 93% de los jesuitas no tiene un grado de dependencia moderada o severa durante más de una década. Normalmente el traslado a la enfermería se realiza cuando ya no tienen una suficiente independencia y su dependencia es relevante (moderada o severa). Se intenta siempre mantenerlos en las comunidades en la medida que pueden valerse por sí mismos. El dato más relevante es que la media de estancia en la enfermería es de 4,48 años la media de estancia de los jesuitas que están en la enfermería (sobre 201 jesuitas) (3 años de media si consideramos la totalidad de los jesuitas estén o no estén en la enfermería). 

De los 300 jesuitas, 94 no murieron en la enfermería, lo cual supone que no tenían una dependencia moderada y eran bastante autónomos. Esto supone que casi un tercio fallecieron en una comunidad religiosa (no en la enfermería de la congregación religiosa) y con bastante autonomía. 

Por faltarnos datos sobre las causas de muerte de una gran mayoría de jesuitas, no podemos concluir nada significativo en este ámbito. Solo apuntar que quizás valdría la pena estudiar una posible menor incidencia de demencias en esta población con respecto a la media. 

7.3. ¿Qué podemos concluir de estos “modestos” datos? 

La vida religiosa por su vivencia comunitaria (vida en común y vida en el cuarto), vida regulada (ciertos horarios estables), apertura a los otros y dinamismo social (vida apostólica), fuerte sentido institucional (identidad y obediencia) y vida con sentido (consagración religiosa), supone una fuente positiva de longevidad. 

No es concluyente que los años de estudios correlacionen con una mayor longevidad. La formación intelectual no es lo más relevante. 

La procedencia de familias de mejor estatus económico y cultural tampoco parece influir dado que los hermanos coadjutores son más longevos que los sacerdotes y solían proceder de contextos más humildes. Hay que tener en cuenta que muchos de los que 

Esto indica que la responsabilidad parece incluso influir positivamente en una mayor longevidadRevista Iberoamericana de Bioética / nº 20 / 01-25 [2022] [ISSN 2529-9573] 20 entraron en la Compañía de Jesús para ser sacerdotes procedían de familias de clase media o media-alta, muchos de ellos procedentes de los colegios de jesuitas que había en muchas ciudades de España. 

La actividad mantenida (el trabajo —la misión— se mantiene tras los 70 años), el carácter (“el modo nuestro de proceder”) y el sostén comunitario e institucional (la orden religiosa proporciona cuidados de calidad cuando la dependencia aparece) son factores muy importantes para la longevidad.

 Los jesuitas no acuden al médico más que la media de la población durante su vida activa (más bien menos). Las creencias comprometidas, la actividad con sentido, el marco comunitario y unas ciertas prácticas religiosas que conforman un modo de vida ordenado y un carácter parecen ser lo más relevante de una longevidad mayor en la vida religiosa masculina y femenina. 

Parece que ni los buenos genes ni el cultivo de la mente influyen tanto en la longevidad como una forma de vida ordenada, la vida con otros (volcada a los otros), la actividad y la vida como proyecto con sentido y con un propósito (creencia religiosa comprometida).

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