. Humanismo; Transhumanismo; Posthumanismo.





Hottois, G. (2015). Humanismo; Transhumanismo; Posthumanismo. Revista Colombiana De Bioética, 8(2), 167–192. https://doi.org/10.18270/rcb.v8i2.797


"Muestro en este artículo hasta que punto las ideas transhumanistas son atacadas y defendidas.

 No me detengo en aquellas posiciones donde la mejora es completamente rechazada, por razones teológicas, metafísicas, irracionales o falsas.
 Me interesan las dificultades suscitadas por aquellos que se adhieren fundamentalmente al espíritu transhumanista. 
Se trata de problemas y objeciones de naturaleza ética, social y política.

 El paradigma evolucionista del transhumanismo es materialista. Este materialismo es tecnocientífico, evoluciona con las tecnociencias, sus instrumentos y sus conceptos operativos. El paradigma evolucionista es un paradigma peligroso, en tanto que puede interpretarse y aplicarse de manera simplista, brutal, ciega, insensible y conducir al mundo posthumano a la inhumanidad y a la barbarie. 

Sin embargo, en contra de los informes americanos como Converging technologies for improving human performance y Beyond therapy cuya visión respectiva es unilateral y antagonista, el transhumanismo bien comprendido es el humanismo progresista capaz de integrar las revoluciones tecnocientíficas teórica y prácticamente.




Conclusiones

El siglo XX ha conocido el derrumbamiento de grandes relatos religiosos o filosóficos, uno de ellos es el Gran Relato de la Modernidad, a saber, un humanismo progresista laico. Entre las causas decisivas de esa ruptura con las tradiciones están las revoluciones tecnocientíficas, en particular el evolucionismo y las nuevas escalas temporales. 

Filosofías y religiones hablan de la historia o del tiempo y no lo sitúan muy lejos del futuro. 

La especie humana tiene conciencia hoy de estar confrontada a la duración de millones y millones de años hacia el pasado y con el obscuro y desconocido futuro. 

El interés del transhumanismo se centra alrededor de la idea de mejora que permite diseñar un conjunto de tendencias que instalen un nuevo Gran relato dotado de un rico imaginario especulativo y capaz de integrar las revoluciones tecnocientíficas, como el evolucionismo de Darwin. 

El transhumanismo vislumbra el futuro como abierto y largamente imprevisible, contingente, desconocido; un futuro que cada vez más depende los humanos y sus creaciones.
 Este futuro no es escatológico, no se refiere a un mundo súper natural o trascendental, porque el paradigma evolucionista del transhumanismo es materialista. 

No en un sentido metafísico, pues este materialismo no es definido por la esencia de la materia. Es inerte y mecánico, substancia y energía, viviente y espontánea, pensante y consciente, infinita e inmensa. 
El materialismo asociado al transhumanismo es tecnocientífico, evoluciona con las tecnociencias, sus instrumentos y sus conceptos operativos. 

Mostré hasta qué punto las ideas transhumanistas son atacadas y defendidas. No me detengo en aquellas posiciones donde la mejora es completamente rechazada, por razones teológicas, metafísicas, irracionales o falsas. Me interesan las dificultades que suscita es espíritu transhu-manista. Se trata de problemas y objeciones de naturaleza ética, social y política. El paradigma evolucionista es un paradigma peligroso, en tanto que puede interpretarse y aplicarse de manera simplista, brutal, ciega, insensible y conducir al mundo posthumano a la inhumanidad bárbara. 

Esa tentación y ese riesgo no son completamente descartables, pues el transhumanismo posee una dimensión experimental y exploratoria indisociable a él y que se fundamentan en la libertad y el empirismo.Todo esto gira entorno a la capacidad de preservar la orientación hacia el bien, hacia lo mejor. La generosidad transhumanista se expresa a través de la tolerancia, el respeto de la diversidad y el pluralismo, el respeto a la persona en un sentido más amplio que al homo sapiens. 

Se trata de una amabilidad que supera al espécimen y reconoce a cualquier ser que es capaz de sentir, sufrir, de rechazar la opresión y el sufrimiento evitable. 

El transhumanismo no puede reducirse al evolucionismo, debe integrar al menos ciertos valores que conllevan las tradiciones religiosas, filosóficas y humanistas laicas. 

La exigencia de una articulación sinérgica entre el paradigma evolucionista tecnocientífico materialista y la preocupación ética, política y social heredada de tradiciones que se encuentran en un legado europeo.

 En contra de los informes americanos como Converging technologies for improving human performance y Beyond therapy cuya visión es unilateral.

En nuestro universo tecno-capitalista localmente temperado por las políticas sociales, el transhu-manismo cristaliza grandes problemas y retos por asumir, como los que ya mencioné. Pero mi convicción es que esos riesgos no justifican el rechazo a la mejora y a la idea transhumanista que está en resonancia con las grandes revoluciones tecnocientíficas. 

La asimilación simbólica de estas es incompatible con regreso al pasado religioso o el mantenimiento de una postura filosófica humanista tradicional. 

 El transhumanismo bien comprendido es el humanismo progresista capaz de integrar las revoluciones tecnocientíficas teórica y prácticamente. Le da un sentido de esperanza a la postmodernidad errática o nostálgica del pasado postmoderno".

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