La esperanza de liberarnos de lo que somos: Una mirada cristiana sobre la ideología transhumanista

La esperanza de liberarnos de lo que somos: Una mirada cristiana sobre la ideología transhumanista.   IglesIa VIVA No 281 enero-marzo 2020 pp. 23-42
Roberto Casas. Consejo de dirección de Iglesia Viva. BilbaoPodría parecer, especialmente 



Resumen: El transhumanismo es una realidad que ha emergido con fuerza y que plantea retos muy serios al cristianismo. El trans- humanismo se basa en una serie de avances científico tecnólogicos que se están desarrollando a gran velocidad en las últimas décadas. Sobre esta base se despliegan una serie de planteamientos que constituyen una verdadera nueva ideología que se muestra desaforadamente optimista sobre el ritmo que van a seguir esos desarrollos científicos y pronostica un horizonte en el que los límites que constriñen al ser humano, tras ser profundamente ensanchados, acabarán por quedar definitivamente derrotados. Frente a esta prospectiva de superación de lo que conocemos como humano, esta reflexión va a proponer la visión creyente del mundo, del ser humano y de su historia, para seguir apostando por el mensaje salvífico cristiano de un mundo marcado por la finitud, pero llamado a compartir la plenitud de la vida divina.
Para las sensibilidades más cercanas al transhumanismo, que la propuesta cristiana de vivir gozosamente la creaturidad es un mero eufemismo que en realidad esconde la resignación a no querer ir más allá de lo que somos. 


Sin embargo, para la antropología cristiana, la historia es progreso, el mundo (también lo humano mismo) está por completarse, y el ser humano tiene la enorme tarea de poner su trabajo y su esfuerzo al servicio de esa vocación del mundo de ir dando cada vez más de sí.


No obstante, el destino final de la historia es, al mismo tiempo, puro don gratuito de Dios que debemos esperar agradecidamente. Vivir la creaturidad en clave cristiana consiste en ese empujar para que la historia dé más de sí, sabiendo que la plenitud es puro regalo divino. Ese es un delicado equilibrio, que puede romperse hacia un extremo o hacia el otro. 

La ideología transhumanista barrunta ya el futuro de plenitud como obra exclusiva del progreso científico humano, pero su fruto es una realidad que nos va a dejar atrás. 


Como hemos visto, desde una perspectiva cristiana, eso es tanto como proponer liberarnos de aquello que nos hace ser humanos, de la condición de posibilidad de ser creaturas, de nuestra intrínseca limitación. 


Cuando pretendemos ser otra cosa distinta de lo que somos, seres humanos, acabamos cortando las raíces que nos unen al suelo y volando hacia un destino incierto en un viaje en el que nos secaremos y moriremos, como el lirio de la parábola del lirio y el pájaro que Kierkegaard propone en su libro Los lirios del campo y las aves del cielo (Søren Kierkegaard, Los lirios del campo y las aves del cielo, Madrid: Trotta 2007 (original de 1847- 1849), pp. 37-39.) para ilustrar un apartado titulado “contentarse con ser hombre”( Ibid., pp. 33-51.)


Aunque, como en su relato “Micromegas” nos recuerda Voltaire (Voltaire, Cándido y otros cuentos, Madrid: Alianza 1984, pp. 20-40). puede que las cosas no sean lo que parecen y tengamos que estar constantemente atentos a nuestra mirada para intentar limpiarla al máximo de la carga ideológica que siempre le ponemos. 


Como en Micromegas, viajar y dialogar son el mejor antídoto contra el relativismo y el dogmatismo.

Ideas:

Una cosa es constatar los importantes avances científicos que se están produciendo en todos esos campos y otra muy distinta pronosticar hasta dónde van a llegar

Hay una esperanza más allá de la muerte, Jesucristo, mientras que la esperanza transhumanista se sitúa más acá de la muerte, porque, para los que ya han muerto, el transhumanismo no tiene ninguna expectativa


Uno de los anuncios más sorprendentes del transhumanismo sugiere que dentro de pocos años será posible el volcado completo de la mente humana en un soporte artificial diferente de nuestro cerebro

La integración de nuestras mentes individuales con un superordenador que contendría todo el saber del universo resulta una imagen perfecta para representar la plenitud a la que aspira el transhumanismo.

La tecnología va a poner nuestra existencia en nuestras manos para poder hacer con ella lo que deseemos, sin que el cuerpo, es decir, el espacio, ni la muerte, es decir, el tiempo, sean ya un horizonte que no podemos rebasar

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