La muerte en el taoísmo

Morir es el último tabú para cualquier religión
Un Gran Quizás espera después de la desaparición del Yo

La idea de la muerte cruza por todas las religiones y se manifiesta de diferentes formas pero con un denominador común en todas ellas: hay una realidad más allá de la vida, un Gran Quizás que mejor dejamos en puntos suspensivos. Por Juan A. Martínez de la Fe.


Una interesante obra de Toni Sánchez Bernal tiene la pretensión de abordar el hecho de la muerte desde diferentes perspectivas (Morir, el último tabú, Kolima Books, Madrid, 2019). Entrevistas sobre la muerte a representantes de las principales religiones y corrientes espirituales, reza el subtítulo para darnos clara idea del contenido.

Sánchez Bernal ofrece seguidamente las entrevistas a personalidades destacadas de diferentes religiones o corrientes espirituales.

Tales entrevistas contienen una importante serie de preguntas cuyas respuestas perfilan el planteamiento de cada entrevistado. 

 

Más allá y el taoísmo 

Para la explicación en el taoísmo, Sánchez Bernal entrevista a Itziar Torrecilla Gorbea (Tian Xin Xian). Hay que entender que el taoísmo es una tradición milenaria, con una estructura y una filosofía para el desarrollo del ser humano a través de la alquimia interior. 

Aclaración importante para entender cómo vive el taoísta la muerte: lo ritualiza, existe la vida porque existe la muerte; se trata de un ciclo, donde la vida no fue el principio y la muerte no va a ser el fin. 

Lo que predomina en el Universo es la fuerza, pura energía: “esta se convierte en forma, porque así ha de ser. Y la forma se hace vida y camina por el mundo. Para que la forma se haga vida es preciso nacer, pero como nada es eterno y nada es inmóvil, ese nacimiento se hará a su debido tiempo”. 

Por supuesto, hay que tener un gran amor a esta vida, ya que aquí tenemos la posibilidad de mejorar y elegir el destino después de la muerte, por eso al taoísta le interesa más lo de aquí; y, lógicamente, cree en la reencarnación: “Cuando te cultivas un poco, puedes volver a renacer como humano. Si te cultivas un poco más puedes convertirte en inmortal, pero atado a este mundo, y ya el siguiente nivel es llegar a ser celestial, aunque hay que ser un espíritu muy superior para llegar a ese grado. La meta es unirse al Tao”.

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