La muerte y el catolicismo

Un Gran Quizás espera después de la desaparición del Yo

La idea de la muerte cruza por todas las religiones y se manifiesta de diferentes formas pero con un denominador común en todas ellas: hay una realidad más allá de la vida, un Gran Quizás que mejor dejamos en puntos suspensivos. Por Juan A. Martínez de la Fe.


Una interesante obra de Toni Sánchez Bernal tiene la pretensión de abordar el hecho de la muerte desde diferentes perspectivas (Morir, el último tabú, Kolima Books, Madrid, 2019). Entrevistas sobre la muerte a representantes de las principales religiones y corrientes espirituales, reza el subtítulo para darnos clara idea del contenido.

Sánchez Bernal ofrece seguidamente las entrevistas a personalidades destacadas de diferentes religiones o corrientes espirituales.

Tales entrevistas contienen una importante serie de preguntas cuyas respuestas perfilan el planteamiento de cada entrevistado.


Más allá y catolicismo 
Más conocida, por nuestra cultura, es la tradición católica.

 Aquí, el autor entrevista a dos personas; una es el Padre Ángel, ampliamente conocido por su labor al frente de Mensajeros de la Paz; la otra es José Luis Sáenz Díez, sacerdote. 

El primero ofrece una visión más personal que institucional; así, dice que la religión ayuda a creer que hay un más allá y que la gente que ha sido buena va al cielo; cuando se muere, parece que hay un juicio. Y no profundiza más en el tema, que considera muy sencillo, remitiendo a los teólogos para consideraciones más técnicas. 

Sáenz Díez, por su parte, se encarga de las Exequias de la Iglesia; para él, lo que rodea a la muerte es un gran misterio, aunque sí tiene claro que Jesucristo es el centro de cualquier relato más allá de la muerte. Con San Pablo, dice que, al morir, “Dios, por medio de Jesucristo, llevará con él a los que han muerto”. 

En cuanto al cuerpo, que dejamos atrás, dice que es nuestra manera de relacionarnos con el mundo, con las personas, mientras que el alma dirige nuestras mentes y decisiones, algo que realiza, precisamente, a través del cuerpo, por lo que se pregunta que cómo podemos  pensar en la resurrección de la vida sin la resurrección del cuerpo, aunque, ¿de qué cuerpo podemos hablar?

Finalmente, a la pregunta sobre el estado del alma tras la muerte, a la espera de la resurrección, responde: “No te puedo decir. Está en Dios… Pero está en Dios la persona, no la entelequia del alma. Porque, ¿qué es el alma? ¿Y qué es el espíritu? Porque cada vez me gusta hablar más sobre el espíritu, pero a través del cuerpo”.

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