" Reflexiones sobre el sujeto y su complejidad. De las posiciones psicodinámicas a las transhumanistas. Nuevos retos disciplinares



Acevedo Alemán, J. (2023)." Reflexiones sobre el sujeto y su complejidad. De las posiciones psicodinámicas a las transhumanistas. Nuevos retos disciplinares". Holón. No. II, Vol. I Enero 2023. Pp. 85-105. Universidad José Martí de Latinoamérica.

Resumen

Ante un mundo frenético por las nuevas pandemias, y fenómenos complejos globales, entre los principales desafíos para las Ciencias Sociales y sus diferentes disciplinas científicas, y cualquier ámbito incluyendo la educación social, se encuentra en el análisis y reflexión de lo denominado como realidad social, la cual cada vez es más desafiante, dinámica y compleja. Donde el sujeto se expresa en conductas de todo tipo, que pueden ir desde las positivas, hasta las negativas. Siendo estas últimas, el reto de todos los profesionales encaminados al análisis y atención de lo que se reconoce como los problemas, las necesidades sociales e incluso los desafíos educativos. En tal sentido, el propósito del presente texto es el de participar en la reflexión científica y generar propuestas, a partir del análisis de las principales posiciones referenciales que abordan la conducta y personalidad del sujeto, desde las posiciones clásicas psicodinámicas, hasta las más contemporáneas como son las inteligencias múltiples, y los nuevos paradigmas como el transhumanismo, que viene estableciendo toda una reflexión sobre el sujeto biomejorado en la nueva era tecnológica.

Conclusiones

No somos animales, ni plantas o robots que basan toda su conducta en puros impulsos, instintos, o por la necesidad de sobrevivencia, o por programas instalados en nuestro cerebro que basen toda su conducta en acciones mecánicas, automáticas o intuitivas, o simplemente por existir. No somos producto solamente de nuestras vivencias infantiles, o experiencias sexuales traumáticas, circunscritas por los ambientes y la cultura.


No somos perros que saliven frente algún estímulo, o palomas que frente al maíz o alimento respondamos con picotazos, o aves que atiendan al llamado del graznido del líder de la manada. No somos solamente seres que respondan a las emociones, a los afectos, a los aprendizajes que durante todo nuestro desarrollo de vida se nos provean. No solo aprendemos de los ambientes educativos, o de la interacción con el medio, o experiencias sociales de gran significado, o por nuestras propias necesidades, sean estas creadas o elementales para la subsistencia.

Somos un todo, vinculados orgánicamente con todas las existencias que nos rodean. Somos todo aquello que se vincula con nosotros, el medio, y los diferentes planos. Somos seres con miradas y aprendizajes holísticos, sensoriales y espirituales de mayor integración y vinculación. Somos más que 9 inteligencias, porque tenemos la capacidad de evolucionar cada día. Somos más que materia, porque hemos llegado a entender la fortaleza que el espíritu tiene en la vida de todas las personas. Somos irracionales porque entendemos que el perfecto equilibrio del ser humano radica en la congruencia (sentir-pensar-actuar), con base en la propia consciencia.

El mundo complejo parte de estas premisas, de miradas más allá de la propia razón, o mejor dicho, de un razonamiento lineal, que sesga, la posibilidad de comprender en toda su dimensión al ser humano. Fuera de prejuicios sociales y morales, así como de dogmas disciplinares y científicos. El ser humano es complejo, y por ende sus conductas cada vez son más complejas, lo que exige, a todos los profesionales y disciplinas del campo de lo social, humanidades y de la conducta humana nos habilitemos en teorías y metodologías que estén a la vanguardia de la dinámica social. O mejor dicho, que los mismos profesionales de la atención social evolucionen en sus posiciones e ideologías, a la par que el propio sujeto.

Nos encontramos ahora, en un punto de la historia en el que, el ser humano se caracteriza por un dominio extenso y nunca antes experimentado por el hombre, de la naturaleza. El mismo avance científico que nos ha posicionado como especie dominante del planeta, ha llegado a un nivel en el que la modificación profunda, no solo de las características biológicas de los seres humanos, sino de nuestras dimensiones como personas, será posible en un futuro, tal y como propone el movimiento Transhumanista.

Ante dicho escenario, se debe de reconocer que dentro de los nuevos discursos, planteamientos teóricos y metodológicos científicos, que se está viviendo una era donde el ser humano se está “bio-mejorando”. A través, del uso combinado de distintas tecnologías convergentes como la nanotecnología, la biología, las ciencias de la información y la comunicación, y las técnicas cognitivas como puede ser la neurociencia. La meta es trascender los límites biológicos y naturales del ser humano, que hasta ahora nos conforman, y con ello, terminar con la enfermedad, el sufrimiento, el azar del nacimiento, el envejecimiento y la muerte.

De tal manera, se requiere de un profesional que se distinga por esa visión, y la capacidad para adaptarse a dichos desafíos, y que se caracterice por esa irreverencia crítica, de ideales sólidos, y principios inquebrantables; un libre pensador, que abrace las causas nobles, y luche por todo aquello que su sentir, y su conciencia le dicte; un rebelde de los dogmas, que los cimbre como parte de su cotidianidad; en una palabra, la representación de lo que debe ser la evolución de la atención social, o mejor dicho necesitamos profesionistas Transhumanistas, biomejorados, que no pierdan su propia humanidad.

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