Granada, la ciudad de las cruces

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Granada, la ciudad de las cruces

  • El callejero granadino se llena de cruces: Cruz de la Rauda, Cruz de Mayo, Cruz Verde, Cruz de Piedra, Cruz de Lagos, Cruz de Quirós, Cruz Roja, Placeta de la Cruz y hasta un precioso barrio es de La Cruz





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Cruz en el Mirador de San Nicolás, en el Albaicín

Cruz en el Mirador de San Nicolás, en el Albaicín J. L. D.


Viene de antiguo la celebración de la fiesta de la Cruz en Granada; tras un paréntesis de decadencia, fue rescatada en los años 50 del siglo pasado. Pero se venía celebrando desde hacía siglos. Henríquez de Jorquera la recoge en sus Anales para el año 1640: "En el convento de la Trinidad celebraron la fiesta de la Santísima Cruz que suelen celebrar todos los años". Fueron el Centro Artístico y el Círculo de Declamación los que le dieron impulso allá por los años 20, aunque su celebración entonces nada tiene que ver con las últimas movidas callejeras que apenas saben el significado del símbolo más importante del Cristianismo, ya que fue en la cruz donde murió Jesús de Nazaret.

Granada tiene muy presente la cruz por lo que significó como señal visible del triunfo sobre el Islam tras la conquista cristiana en 1492. La ciudad se llena de iglesias, conventos y cruces; el Sacromonte es todo un Vía Crucis. Cruces se plantaron en las principales acrópolis, Alhambra, Albaicín y Sacromonte. (Ver mi artículo La cruz de los ganapanes, en Granada Hoy, 2012). A la entrada de la ciudad, para advertir al visitante estaba la Cruz Blanca; en otra de nuestras colinas se levantó la cruz de los Mártires junto al carmen de su nombre. Otra de 33 metros de altura e iluminada se quiso plantar en 1900 en el picacho Veleta para que se viera hasta en Marruecos. Cruces había por todas las plazas granadinas. Con razón alguien ha considerado a esa Granada cristiana como una Cristianópolis. Aunque para Juan Ciudad (san Juan de Dios) "Granada será tu cruz".

Cruz de la Rauda. El Albaicín al fondo
Cruz de la Rauda. El Albaicín al fondo

Cruz de la Rauda. El Albaicín al fondo

La representación de la cruz fue aborrecida por los primeros cristianos hasta principios del s. IV por ser considerada instrumento de un suplicio horrible y en el que se dio muerte a Jesús. Escritores como Cicerón, Tácito y Flavio Josefo se refieren a la crucifixión como al castigo más ignominioso puesto que provocaba una muerte por asfixia tras una agonía muy dolorosa. La Historia nos recuerda que fue Constantino, ayudado por la visión de la señal de la cruz, el que declara la libertad religiosa en Roma y da vía libre al Cristianismo (Edicto de Milán, 313). Hasta entonces el símbolo más venerado era el cordero (Agnus Dei, Cordero de Dios, símbolo del sacrificio).

Cruz de los soldados de la Alhambra en el Sacromonte y el pieCruz de los soldados de la Alhambra  en el Sacromonte y el pie

Cruz de los soldados de la Alhambra en el Sacromonte y el pie

La fiesta de la Cruz de hace un siglo la vemos reseñada en nuestra prensa histórica revestida de una cierta ingenuidad nada comparable a las actuales, caracterizadas en muchos casos por botellones y meadas callejeras, donde el significado de la cruz queda lejos. Rara fiesta la de hoy, ya más pagana que cristiana, a pesar de la buena fe de los montadores de altares y preciosas cruces en las que se afanan comunidades de vecinos y algunas instituciones, amenizadas con las repetidas sevillanas (basadas en las seguidillas manchegas), a pesar de nuestro abundante y riquísimo folklore provincial granadino.

Proyecto de la cruz del VeletaProyecto de la cruz del Veleta

Proyecto de la cruz del Veleta

Así refería la fiesta de la Cruz la prensa en 1921: "Muy de mañana, unas bellas muchachitas ataviadas piden por calles y plazas ¡un chavico pa la santa Cruz!"Era el ochavo la octava parte de una onza.  Empezó con una misa en San Cecilio y una procesión al Cristo de los Favores con la capilla de música de don Julio Vidal. Los barrios plantaron sus cruces pero la más popular era la del patio del Ayuntamiento, adornada con cornucopias, flores, mantones de Manila y jarrones de cobre. Como nota curiosa se expusieron dos capotes ofrecidos por los toreros Pablo y Marcial Lalanda que el día anterior habían toreado en Granada. La noche se cerró con un baile benéfico en el Centro de Declamación sirviendo la recaudación para sufragar los gastos de las Cantinas Escolares. Por lo menos aquellas fiestas daban provecho a la ciudad. No nos constan vomiteras en las esquinas, ni meadas en la vía, ni acosos de manadas a las niñas, ni olores a 'maría'.

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