El perdón y la reconciliación como expresión máxima de las enseñanzas de Jesús de Nazareth

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Reseña
El perdón y la reconciliación como expresión máxima de las enseñanzas de Jesús de Nazareth
Evento realizado el 26 de mayo de 2020

Evento organizado por: Andrés Felipe Rivera Gómez

Escrito por  Andrés Felipe Rivera Gómez.

La presente reseña dará razón del diálogo con Teresita Gaviria, coordinadora del colectivo: “Madres de la Candelaria”, en torno al tema: “El perdón y la reconciliación como expresión máxima de las enseñanzas de Jesús de Nazareth”, esto como parte de la dimensión de la espiritualidad y compromiso cristiano, dado en el contexto de la cátedra de Cultura Teológica y que se realizó el 26 de mayo de 2020.

Para respetar los derechos de autor, el contenido que se presentará a continuación corresponde al testimonio directo de Teresita Gaviria, el cual será redactado y comentado por el docente organizador del evento: Andrés Felipe Rivera Gómez.


Para iniciar cabe señalar que Teresita Gaviria es coordinadora del colectivo: “Madres de la Candelaria”, nombre que corresponde a un templo de la ciudad de Medellín que se encuentra bajo el patronato de la advocación de la Virgen de la Candelaria. Esto se da además, debido a que gracias al párroco de su momento, se le permite tanto a Teresita como al resto del colectivo, comenzar a reclamar el derecho a la verdad en el atrio de aquel lugar, esto como tantas de las víctimas del conflicto que es lo mínimo que piden como parte de la reparación que el Estado y quienes les hicieron tanto daño, les debe.

También debe tenerse en cuenta que este colectivo mencionado fue víctima del conflicto armado en Colombia, sobre todo por parte, en su momento, por paramilitares que terminaron arrebatándole a sus familiares y allegados; un dolor que no se ha olvidado, pero sí ha ido sanando gracias al proceso de perdón y reconciliación por el que tanto víctimas como victimarios comenzaron a vivir hace ya algunos años atrás.


Ahora bien, si se acaba de señalar a las partes bajo el rótulo de víctimas y victimarios, cabe aclarar que será la última vez que en esta reseña se mencionen así, dado que dentro del testimonio dado por Teresita, el primer paso para comenzar a construir la paz es la modificación del lenguaje, teniendo en cuenta que un mal uso del mismo es el que ha ocasionado tanto daño en este país. Cuando se arremete contra el otro, el corazón y la mente se envenenan, logrando así crear un imaginario que contribuirá al daño interno de la persona debido a que esto propiciará que todo el ser se indisponga, se lastime y obtenga como consecuencia, incluso la enfermedad, la cual puede ser tanto física como menta

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Lo que más de uno ignora es que cuando se habla, piensa y contempla el mal para el otro, eso va siendo meya y va calando lo más profundo de la persona alcanzando a violentar y afectar toda la personalidad del ser humano. De ahí que se haya convertido incluso en regla el hecho de dirigirse a todo aquel que tuvo algo que ver con el conflicto, como sobreviviente. Para Teresita, todos son sobrevivientes, de ahí el punto de partida para la edificación de la paz.

Otro aspecto fundamental fue el haber señalado la importancia y necesidad del perdón, teniendo también como base que en realidad no existen personas malas, sino equivocadas, expresión propia de Teresita y, otro aspecto además, que le da fuerza a la posibilidad de la paz gracias a la regulación del lenguaje, dado que si ya no existen las personas malas, los asesinos, los victimarios, agresores y demás sinónimos que se suelen utilizar en los contextos de conflicto, lo que queda son seres humanos que por alguna razón erraron en la vida y, que además, necesitan del encuentro y del diálogo para volver a ser “humanos”.

Encuentro y diálogo fue precisamente lo que alcanzó el proceso de paz, perdón y reconciliación entre el colectivo de las Madres de la Candelaria y el resto de sobrevivientes. La posibilidad que todos tuvieron de verse a los ojos, hablar y, lo más importante, haber escuchado las razones del otro, sus testimonios, y, sobre todo, su sentir, fue lo que también ayudó a impulsar la apertura y la solidaridad con el único fin de abrir la ventana del perdón, la reconciliación y la enmienda del daño ocasionado.

Cuenta la invitada, que al inicio todo se veía imposible: acercarse, hablar, escuchar, dar la mano, mirar a los ojos y demás, debido a que, tal como le sucedió a más de una de las integrantes del colectivo, después de saber la verdad acerca de quiénes les habían hecho tanto daño, el único deseo, era devolverles mal con otro más grande; no obstante, la presencia, la mirada y contemplar la más mínima posibilidad para dejarse ver por aquel del que se desconfía, logró un cambio de mentalidad y de forma de ser, dado que todos comprendieron que el encuentro sincero genera sanación y tranquilidad; por eso es que una de las afirmaciones constantes por los ya mencionados es que si bien el perdón no devuelve a los seres que ya no están en este plano temporal, sí permite que regrese la tranquilidad y la paz a quienes siguen con vida.

Este tipo de experiencias fueron acompañadas por un proyecto al que hacen parte todos los sobrevivientes y que se ha denominado, “Aulas de paz”, medio a través del cual, todos han podido hacer eco del perdón y la reconciliación, de tal forma que cada quien, una vez se haya sentido reparado, pueda convertirse en un agente de paz, lo que significa, contar con más impulsadores de este valor tan anhelado. En el caso del colectivo Madres de la Candelaria, esa gran experiencia de “Aulas de paz”, junto a los procesos de perdón y reconciliación, les han servido para reconocer la necesidad de paz que tienen habitantes de calle, drogadictos y jóvenes pertenecientes a pandillas urbanas de la ciudad de Medellín, logrando seguramente llegar y rescatar a más de una persona inclinada por la violencia, gracias a los efectos que tiene ese tipo de procesos.

Es difícil, claro está, no echarse para atrás, cuando existe un Estado y parte de sus diferentes entidades, negando la existencia de un conflicto armado y de las víctimas del mismo, tal como está sucediendo en la actual administración; no obstante, no así lo ha sido para Teresita y su colectivo, puesto que han reconocido que de nada sirve crearse otro imaginario del enemigo en este momento, como sí ha sucedido con otros grupos. Sin echarse para atrás en la búsqueda del reconocimiento y de la obtención de la verdad, saben muy bien que tarde o temprano la verdad saldrá a la luz, por lo que lo más importante para ellas es nunca bajar la guardia en lo que respecta a sus ideales y saber, que el odio no es el camino que libera, todo lo contrario, empobrece y enferma.

Lo anterior lo ha manifestado Teresita teniendo como referente la persona de Jesús de Nazareth, quien como parte de su legado, enseñó con palabras y con obras que lo que más te hace daño es el mal que dejas entrar en tu ser, de ahí que, no había mejor camino para recuperar la dignidad humana, que el perdón y la reconciliación, debido a que estas dos acciones liberan de verdad y no permiten que se pierda la esencia de cada ser humano como tal. 

Su ejemplo, tras no invitar a la venganza pese a tanto daño recibido y, por lo contrario, estar siempre abiertas incluso al que las ha lastimado, es un claro ejemplo de lo que significa apostarle a la paz, al perdón, la reconciliación y la convivencia pacífica.

Finalmente, no debe darse marcha atrás para los procesos de perdón. Nada se gana con el odio y la ansiedad de venganza, debido a que es el mayor aliciente para destruir el alma y generar la mayor inestabilidad emocional dentro de la persona. Sólo el perdón y la reconciliación son la mejor manera para restablecer lo que se había dañado. Ahora bien, esto no es sólo para contextos de conflicto armado, sino para todo tipo de ambientes y vivencias, comenzando por la familia, espacio que debe ser más aprovechado y en el que debe buscarse tener las mejores relaciones con el fin de valorar a esos seres queridos que “hoy están pero mañana no se sabe”.

Igualmente, Teresita insiste que en lo que le compete al Estado y a los demás sobrevivientes en cuanto a la reparación, lo principal es saber la verdad, conocer qué se hizo, por qué se hizo y, para qué. Definitivamente, esto es lo que se quiere saber para también lograr el restablecimiento de la paz de quienes aún no saben por qué les pasó lo que les pasó.

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