Vida de Jesús ejemplar en su forma de existencia

 Los hombres necesitamos a alguien que nos pre-viva para descubrir lo que el hombre necesita y exige, hasta dónde se debe extender y hasta qué bordes no se puede llegar.

 Como dice Olegario de Cardedal «Jesús trasciende todos estos modelos (maestros, guías, héroe, santo), su vida es ejemplar en su forma total de existencia: su relación con Dios, su atención al prójimo, su fidelidad a la misión su permanencia en el sufrimiento, su relación con los pobres y marginados»1 Igualmente, por esta razón, es que el cristiano tiene el llamado a realizar su vocación en un sentido esencialmente “vicario”, es decir, en pura referencia, y en constante transparencia mediadora que remite a Cristo (alter Christus); con respecto a los demás cristianos, ese ministerio debe ejercerse únicamente como pro-existencia radical2, siguiendo el ejemplo de Cristo (in persona Christi) y dejándose configurar por el Espíritu hacia la cristificación. No se trata tanto de dar satisfacción por los propios pecados, sino de participar en una dinámica de reparación por los demás, que a imitación de Cristo, conlleva un proceso de conformación, por amor, a su pasión3. 

O. GONZÁLEZ DE CARDEDALLa entraña del cristianismo, p. 445-446.

Cf. Ibidem., p. 96.


Cf. B. SESBOUÉJesucristo, el único mediador, p. 339.

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