concepto de la mujer en los siglo X-XIII

Cristián León González 

Humanitas 97 (2021)

"...Étienne de Fougères, que en su Livre des Manierè s(compuesto hacia 1174 y 1178), (De Fougères, Étienne; Livre des Manierès (ed. por R. Anthony Lodge). Librairie Droz, Genéve (Suiza), 1979), dirigido a las gentes de la corte, a los caballeros y a las damas, insiste en que la mujer es portadora del mal, ya que su naturaleza se inclina hacia tres vicios mayores, como son el uso y abuso de encantamientos y sortilegios para con ellas mismas y para con los hombres; en segundo lugar son naturalmente hostiles, indóciles y agresivas para con el varón: “las damas son rebeldes, las damas son pérfidas, vindicativas, y su primera venganza es tener un amante”(Duby,, Georges; Mujeres del siglo XII. vol. III. Andrés Bello, Santiago, 1998, p. 17). ; y en tercer lugar, la mujer es dominada por la lujuria: “Débiles como son, un deseo las consume, les cuesta dominarlo y las conduce directamente al adulterio”

( Este texto muestra una idea irrefutable, que es la baja estima que la alta dirección de la Iglesia oficial, el canon secular, tiene de las mujeres en el s. XII: “Los sacerdotes, en todo caso, que también sufren conteniendo sus apetitos, consideraban que la raíz del mal, la fuente de todos los desbordes de las damas era la impetuosa sensualidad de que, según ellos, las damas estaban dotadas naturalmente”. 

Peor es en ese sentido el Livre des dix chapitres de Marbode de Rennes ( Ver en Prudence, Saint Augustin, Fortunat, Hrotsvitha, Marbode; Les écrivains célèbres, Le latin chrétien. Editions d’art Lucien Mazenod, París, 1965. también obispo de Rennes, pero medio siglo antes, que califica a la mujer de pendenciera, avara, ligera, celosa, comparándola con la fantástica quimera, que siembra la muerte y la condenación eterna. 

Una tercera fuente, aún más antigua, salida también del clero secular, es la obra Decretum del obispo Burchard de Worms (escrita hacia 1007 y 1012)(  Ver Von Worms, Burchard; Decretum, en MIGNE, Patrología Latina, Vol. CXL.), que es más bien un tratado o manual práctico que clasifica, juzga y define las prescripciones e infracciones a cada falta, basándose en la “jurisprudencia” de las autoridades eclesiásticas que le precedieron en esas materias: “Todos los obispos la utilizaron en esta parte de la cristiandad en el siglo XI y hasta fines del XII para desalojar el pecado y dosificar equitativamente los castigos redentores. 

El Decretum se presenta como el instrumento indispensable de una purificación general”. La Iglesia establecida busca hacerse con el poder, ejercer mecanismos de control y de dominación, intentando dominar la conducta de los laicos, pudiendo interrogar, vigilar y castigar, en definitiva, pudiendo tutelar hasta las esferas más íntimas de la existencia.

 “Se aprecia con claridad que la mujer inquieta en primer término a los hombres porque es portadora de muerte”.



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