LA CABALLERÍA TROVADORESCA DEL CICLO PROVENZAL Y FRANCISCO

 

VIVENCIA PRIMERA DEL ALMA DE SAN FRANCISCO:
CABALLERO - TROVADOR - JUGLAR

por Enrique Rivera de Ventosa, OFMCap
[En Selecciones de Franciscanismo, vol. XXIII, núm. 68 (1994) 291-311]

LA CABALLERÍA TROVADORESCA DEL CICLO
PROVENZAL Y FRANCISCO

Vinculamos el arte de los trovadores a Provenza no porque esta región tenga la exclusiva de las «cortes de amor», donde los trovadores contribuyeron con su literatura amorosa al regocijo de las fiestas y torneos caballerescos. Este ambiente festival se extendía por el Mediodía de Francia: Languedoc, Limousin, Aquitania, Gascuña, Tolosa, Auvernia, etc. Se ha mantenido el nombre de Provenza por ser el lenguaje provenzal el más utilizado en aquellos ambientes.

Un reflejo de esta situación lo percibimos en san Francisco. De él escribe A. Fortini: «Francisco había demostrado desde los primeros años tan perfecto conocimiento de la lengua y del nuevo arte de los trovadores que, según más de un historiador, este fue el motivo, y no el designio paterno de hacerlo un modelo de buen comerciante a estilo francés, lo que movió a la gente a cambiarle el nombre en el de "Francesco" -Francisco-. "Hasta alguno vio un signo particular de la gracia en su facilidad de hacer suya la forma y el espíritu de la lengua provenzal"».

¿Qué asumió Francisco de este ciclo?. La cortesía, la exaltación de lo femenino.

Una anécdota referida por Celano nos introduce de lleno en el ambiente trovadoresco de Francisco. Refiere que después que éste oye la admonición nocturna de Spoleto, renuncia a su ida a la Pulla. Y lo que es más: a su ideal caballeresco en lo que tenía de meramente humano. Se reconcentra entonces sobre sí mismo a la espera de que Dios le muestre el nuevo camino que ha de seguir. A sus amigos habla de la búsqueda de un tesoro escondido y de que pensaba llevar a cabo nobles y grandes gestas.«Quienes le oían, escribe Celano textualmente, pensaban que trataba de tomar esposa, y por eso le preguntaban: "¿Pretendes casarte, Francisco?". A lo que respondía: "Me casaré con una mujer la más noble y bella que jamás hayáis visto, y que superará a todas por su presencia. Entre todas descollará por su sabiduría"» (1 Cel 7). Una visión realista de la vivencia psicológica y teológica del amor de san Francisco a la Pobreza transpira amor conyugal. Para Francisco la Pobreza fue verdadera y legítima «uxor». Réplica femínea del «marito» de Dante.

En este enmarque histórico se lee con fruición el último capítulo de la obra de H. FelderEl caballero de Cristo Francisco de Asís. Describe morosamente las notas de Francisco trovador: la jovialidad alegre que transfigura su vida, mostrándola siempre en alza hasta en los momentos de mayor abatimiento espiritual. Su amor al canto y a la música que motiva venga un ángel del cielo a tocarle el violín. El ser poeta por su vida trocada en poema y por sus versos, pocos pero genialmente iluminados. Resume H. Felder su visión trovadoresca de Francisco en este juicio de J. Görres, quien puso su sensibilidad romántica en contacto con san Francisco: «Con la corona de poeta tenía asegurado el amor de la belleza. Pero si era un poeta nato, mucho antes había nacido para santo».

Hasta la santidad nos lleva el trovador Francisco. Pero no ha de olvidarse nunca que si Francisco va a la santidad, cantando como un trovador, hace siempre este camino de la mano de la Pobreza, cuya bendición nupcial presidió el mismo Jesús, según nos lo hace ver el recordado fresco de Giotto.

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