La teología del logos en san Juan


La teología del logos en Juan

Por Jorge Canto publicado originalmente en CONOZCA edición 2017.3


Por Jorge Canto

El evangelio de san Juan empieza conla teología del logos, que aparece cuarenta veces en su evangelio

. "Esta teología, la del logos, debe entenderse de manera precisa, puesto que en aquel entonces se hablaba también de un logos entre los griegos, situación que durante mucho tiempo ha confundido a cierta cantidad de estudiantes de la Palabra, algunos llegando a extremos tan perniciosos que han terminado en la peor de las herejías.

. Heráclito afirmaba que “todas las tensiones del universo y del hombre se manejan por medio de una ley eterna que rige los cambios. A esa ley la llamó logos. No consideraba que el logos fuera personal, pero era la causa de la armonía universal”.

Filón, un pensador judío influido especialmente con el platonismo usa en sus escritos el término “logos” más de 1.300 veces al cual consideraba la primera forma (prōtogonos), e incluso, segundo dios (deuteros zeos)[3].

Algunos teólogos ven una verdadera relación del logos de Heráclito y de Filón y que influye en la doctrina cristiana.

Aunque los lectores contemporáneos juaninos alguna vez hayan tenido algún contacto con el logos de los filósofos griegos se puede notar que Juan está execrando las filosofías platónicas de su pensamiento y escritos. De hecho, está definiendo lo que es realmente el logos para el cristianismo de manera tajante y clara, contrastando las doctrinas meramente filosóficas donde el logos es impersonal, para limpiar el camino glorioso de la fe con la plena personalidad del Hijo de Dios quien era ese “Verbo encarnado” (Jn. 1:14), separándose de una vez por todas con todo convencionalismo dualístico o doctrina helenista anterior, contemporánea o posterior a su evangelio. El Logos de Juan es alguien y no algo, nació de mujer y tienen nombre: Jesucristo. Este trato no desaparece nunca del pensamiento juanino, puesto que en Apocalipsis lo vemos describiendo al Señor con el título “El Verbo de Dios” (Apo. 19:13).

Juan, con sólo un puñado de versículos, especialmente el 1:1, afirmó con autoridad que:El Verbo estuvo en el Principio. Es la acción del Dios todopoderoso de Génesis quien ordena en varias ocasiones “sea” (יְהִ֣י:yehí). El Logos es palabra en acción, es creación en movimiento.
El Verbo estaba en armonía con el Creador. Hay relación entrambos, es decir, se comunican, están juntos, se conocen. Del griego la prepocisión πρὸς “pros” se traduce “con”, pero en matiz se pierde un poco pues también indica movimiento “hacia” o estar “cara a cara”.
El Verbo es preexistente. Antes que las líneas de Juan se plasmaran con tinta ya el Verbo existía desde cualquier tipo de origen. No surge con el inicio de algo, está ya cuando algo se origina.
El Verbo, además, no es:

4.1. “algo”: No es un objeto, ni es panteismo, el logos es alguien, es una persona.

4.2. “un dios”. No es algún tipo de dios menor o alguna especie de apéndice del Padre.

4.3. “uno que contenía alguna especie de divinidad”. No es un ser elevado, que recibió o poseía un poco del dios originador.

5. El Verbo es Dios. Esta era la parte polémica y difícil de entender para algunos, puesto que bien se sabe que los judíos tenían fuertemente fincado el monoteísmo, afirmación verdadera apoyada por el mismo Señor en Dt. 6:4; Is. 44:6. Escuchar a alguien tan amado como Juan declarar que este Verbo es Dios dejaba con gran impacto a sus oyentes, especialmente a los judíos. El Hijo es Dios como el Padre. La contundencia del texto resalta pues no hay preparativos, se señala la doctrina que habrá de normar el pensamiento cristiano desde entonces. Se puede ver que la intención de Juan es dejar todo claro para evitar confusiones futuras, herejías que menoscaben la doctrina de la iglesia en cualquier escenario venidero, cercano o lejano, en cualquier campo de batalla. La revelación, gracias a Juan, estaba alcanzando niveles muy profundos.





[1] Joseph H. Mayfield, Comentario Bíblico Beacon: Juan hasta Hechos, Tomo 7, (Casa Nazarena, 2010, 32.

[2] Salvador Dellutri y Ezequiel Dellutri, La aventura del pensamiento: Una introducción al fascinante mundo de la filosofía occidental,(Miami, FL: Editorial Unilit; Logoi. Inc., 2002), 32.


[3] Andrew F. Walls, Diccionario de Teología, 2006, 366–367.


[4] Roy Kearsley, Faith and Philosophy in the Early Church, Themelios 15, n.o 3 (1990): 83.

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