Hans Küng, Teólogo del siglo XX






Enrique Somavilla Rodríguez, Hans Küng, Teólogo del siglo XX, Estudio Agustiniano, Vol. 58 (2022) 537-576 

ISSN: 0425–340X; ISSN–e: 2792–260X



En el año 1962 fue nombrado oficialmente teólogo conciliar por el papa san Juan XXIII y participó activamente como perito del Concilio Vaticano II. Colega de grandes teólogos de esta época, como Karl Rahner, Yves Congar, Edward Schillebeeckx, Henri de Lubac, Hans Urs von Balthasar y Joseph Ratzinger. 
En 1979 la Santa Sede le retiró la licencia al profesor Hans Küng para enseñar teología católica, por cuestionar el dogma de la infalibilidad del papa. La Congregación para la Doctrina de la Fe le había citado en 1975 pero Küng nunca acudió. 
Su actitud crítica frente al papa san Juan Pablo II, le convirtió en uno de los principales teólogos críticos. El papa Benedicto XVI lo recibió en 2005 y hubo un diálogo cordial entre ambos. Hans Küng alabó la labor del Santo Padre y Benedicto XVI reconoció su trabajo en el estudio de las religiones y su propuesta de la ética mundial. Küng recibió una carta del papa Francisco fechada el Domingo de Ramos, día 20 de marzo de 2016. Así san Juan XXIII lo invitó, san Pablo VI lo comprendió y Benedicto XVI le reconoció. ¿Le rehabilitará Francisco?

No resulta demasiado fácil enfrentarse a la vida y a la obra de un hombre como Hans Küng. Sin duda alguna, se trata de una de las insignes figuras del mundo católico. Un hombre carismático que permaneció en la Iglesia, bajo la cruz de Jesús y que vivió su inquebrantable cristianismo con fe en Dios, a pesar de ser teólogo crítico, combativo, pero siempre dialogante. 

En primer lugar, Hans Küng es uno de los mayores teólogos e intelectuales de los siglos XX-XXI. Impulsor de una ética mundial y defensor del diálogo interreligioso y del ecumenismo. 

En segundo lugar, la conversión para Hans Küng pasa por el cambio radical de conciencia que debe regir la vida y el pensamiento del hombre en cada momento, yendo hacia Dios como su único Señor. 

En tercer lugar, la visión que tiene de lo divino es que el Dios de Jesús es el Dios de la historia y la libertad: es Padre de los abandonados, hermano de los fracasados, el único Dios de los que no tienen Dios. 

En cuarto lugar, Dios es la base esencial para una vida con raigambre moral, viene a anunciar este hombre de fe, que ya goza de la vida eterna, porque como él decía resucitar es morir hacia el interior de Dios. 

En quinto lugar, lo que escribió tuvo un impacto no solo en el mundo teológico sino también en el del pensamiento académico, además de la gente común de la Iglesia y en el de fuera de ella. 

En sexto lugar, se trata de un brillante intelectual, un presbítero polémico, un teólogo avanzado y un cristiano consecuente, pues dijo casi todo lo que pensaba y pensó casi todo lo que manifestaba. 

En séptimo lugar, acerca si es posible ética sin religión Küng dice que solo la religión puede fundamentar de manera incondicional cualquier ética. La religión ha sido capaz de sobrevivir a las tesis del humanismo, socialismo o cientifismo ateo. 

En octavo lugar, Hans Küng aclara que el sentir humano, es el criterio ecuménico fundamental: la dignidad del hombre. La verdadera humanidad es presupuesto de una auténtica religión y una auténtica religión es la culminación de una verdadera humanidad. 

En noveno lugar, Küng aduce que no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones. Esto solo sucederá si hay diálogo entre las mismas y ese diálogo no se producirá si no hay un estudio teológico previo desde sus fundamentos. 

En décimo lugar, la teología para Hans Küng no prueba nada empíricamente. Pero sería totalmente ilegítimo concluir, a partir de tal premisa, que todo discurso teológico es vano y sin sentido. Dios se encuentra en cada lugar teológico.

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