La Virgen y las ánimas del Purgatorio
Esta obra es una curiosa versión del tema de la Virgen de la Leche, un símbolo de la misericordia mariana que, en este caso, sirve para auxiliar a las almas del Purgatorio. El tema de la Virgen de la Leche, y especialmente esta derivación de la del Sufragio, devoción sobre todo italiana y un recuerdo cristianizado de Juno y la Vía Láctea, fue considerada, con la Contrarreforma, una imagen poco decorosa, por lo que su representación decayó a finales del siglo XVI.
Única obra firmada de Pedro Machuca, en 1517, tres años antes de retornar a suelo español, es también la primera conocida de este arquitecto y pintor, relacionado y formado en el ámbito de dos de los más trascendentales pintores del Renacimiento, Rafael y Miguel Ángel.
Se ha identificado a Machuca con el Petro Spagnolo que cita Miguel Ángel en una carta de 1515, y parece probada su formación, durante algún tiempo, en el taller de Urbino, donde participará en las numerosas empresas decorativas del maestro, en los años de 1515 y 1516. La presencia de Machuca se ha atribuido, precisamente, por la proximidad estilística con esta Virgen del Sufragio. Si las novedades italianas llegaban mayoritariamente a España por vía interpuesta -gracias sobre todo a las estampas de reproducción-, Machuca representa la inmersión la inmersión real en las dos principales fuentes de creación del Renacimiento, aunque sin ignorar las aportaciones provincianas de otros pintores llegados a Roma a principios del siglo XVI. Además del tema elegido, tanto la técnica pictórica, como el poderoso dibujo y la percepción cromática muestran la variedad de estímulos recibidos en estos años italianos por el artista toledano. La impronta de Miguel Ángel puede percibirse en el rotundo contraposto de María, muy cercana formalmente a las Sibilas de la Capilla Sixtina, con las que también muestra una sensibilidad parecida en cuanto a color se refiere, aunque matizadas igualmente por la influencia de Rafael. Al de Urbino debe también el sentido compositivo, el interés por los claroscuros difuminados y una preocupación por los efectos nocturnos, apreciables en los penados del Purgatorio. Se han percibido otras influencias, sobre todo por la expresividad otorgada a los rostros de ángeles y en especial de los personajes del Purgatorio. Aspecto ligado tanto a Leonardo como al Rosso o Beccafumi.
La pintura fue adquirida por el gobierno español en 1935, una vez que la obra apareció en Spoleto, en la región de Perugia (Texto extractado de Ruiz, L.: El Greco y la pintura española del Renacimiento. Guía, Museo del Prado, 2001, p. 38).
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