La inseparabilidad de la fe y la moral. Cristianismo

 El cristianismo (como integración pensadora de Grecia, Israel, Roma, la subjetividad centroeuropea y el positivismo o pragmatismo anglosajón) ha vivido de realidades, memorias y esperanzas de las que luego han nacido experiencias y convicciones, conceptos y sistemas, que han logrado consistencia por sí mismos y hoy forman parte del posible legado universal irrenunciable: las ideas de la creación, la persona, la responsabilidad ante un Ser sagrado que funda y reclama la libertad de cada hombre, la vocación y misión como constituyente de la libertad del sujeto, el carácter incompleto de la existencia, la tierra como patria verdadera y su destinación eterna, la imposible divinización del hombre y sustitución del Santo e Inmortal por el mortal y pecador, la inseparabilidad de la fe y la moral... La pregunta hacia el futuro es si estos valores e ideales podrán subsistir cuando, seccionados de su raíz y tronco originante, pretendan sustentarse en sí solos (Cf. O. González, «Europa y el cristianismo. Reciprocidad de su destino en los siglos XX XXI», en: Salmanticensis 2 (2001), 207-238). En qué medida estos valores, que parecen ya autónomos y universales, están radicados y fundados en el universo espiritual del cristianismo puede comprobarse leyendo el libro del filósofo F. Revel y de su hijo M. Ricard, doctor en biología molecular y con- vertido en monje budista: El monje y el filósofo (Barcelona, 1998).


O. González de Cardedal, "Filosofía y teología" en https://ortegaygasset.edu/wp-content/uploads/2018/07/258Olegario_Gonzalez.pdf

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