La creación de los ángeles es de fe divina y católica
La referencia al «primado» de Cristo nos ayuda a comprender que la verdad acerca de la existencia y a la acción de los ángeles (buenos y malos) no constituye el contenido central de la Palabra de Dios.
En la Revelación, Dios habla en primer lugar «a los hombres… y pasa con ellos el tiempo para invitarlos y admitirlos a la comunión con Él», según leemos en la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II (Dei Verbum, 2).
De este modo «la profunda verdad, tanto de Dios como de la salvación de los hombres», es el contenido central de la Revelación que «resplandece» más plenamente en la persona de Cristo (cfr Dei Verbum, 2).
La verdad sobre los ángeles es, en cierto sentido, colateral», y, no obstante, inseparable de la Revelación central que es la existencia, la majestad y la gloria del Creador que brillan en toda la creación («visible» e «invisible») y en la acción salvífica de Dios en la historia del hombre.
Los ángeles no son por tanto creaturas de primer plano en la realidad de la Revelación, y, sin embargo, pertenecen a ella plenamente, tanto que en algunos momentos les vemos cumplir misiones fundamentales en nombre del mismo Dios1.
En consecuencia, aunque los ángeles no estén en el centro de la Revelación, pertenecen a ella plenamente y no se pueden separar de ella. Dicho de otro modo, su existencia es una verdad de fe 2, que es necesario creer para mantenerse en comunión con la Iglesia (cf. el n. 88 del Catecismo).
1.Juan Pablo II, Creo en Dios Padre. Catequesis sobre el Credo (I), Madrid 1998 (Rialp, 4ª ed.), 266-267 (Audiencia general del 9 de julio de 1986). Cf. G. L. Müller, Dogmática. Teoría y práctica de la teología, Barcelona1998 (Herder), 122, que reconoce la «importancia menor» de la doctrina de los ángeles, aunque no matiza en qué sentido «la existencia y la actividad de los ángeles no son objetos expresos de la fe», porque como veremos enseguida que su existencia es dogma de fe.
2 Cf. L. Ott, Manual de Teología Dogmática, Barcelona 1986 (Herder, 7ª ed.), 193. Flick - Alszeghy, Los comienzos de la salvación, 618, afirma con más precisión que «la existencia de seres personales, buenos y malos, superiores a los hombres y sometidos a Dios, su creador, está contenida en la Sagrada Escritura y la Iglesia la enseña como doctrina revelada. Por tanto […] es de fe divina y católica».la Sagrada Escritura y la Iglesia la enseña como doctrina revelada. Por tanto […] es de fe divina y católica».
tomado de Contemplativos en el Mundo - www.contemplativos.com ———
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