Prólogo del libro “La uva de Almería. Dos siglos del cultivo e historia de la variedad Ohanes"

Autores

Francisca Alonso López

Julián Cuevas González

Juan José Hueso Martín

Bienvenido Marzo López

Jerónimo J. Pérez Parra

Andrés Sánchez Picón

Editado por Cajamar

Prólogo

Hablar, escribir, antedecir (pro-logos) sobre el contenido de un libro donde uno puede encontrar aspectos de aquellas parcelas del conocimiento, la agricultura y la historia, que junto con uno han transitado la vida complaciéndonos, enseñándonos, es una suerte de halago fácil de aceptar. Porque sin ser un tratado sobre agricultura, leyendo este libro se entiende la forma en que, durante dos siglos, los parraleros de Almería han preparado el suelo, cuidado las parras y obtenido cosechas y cosechas de doradas uvas en una tierra en la que la naturaleza fue tacaña con la dote de recursos otorgada. Y sin ser un libro de historia, su lectura ilustra nuestra historia económica reciente y nos facilita claves para entender nuestro presente. No es sólo un libro de agricultura e historia económica sino un libro sobre la historia de nuestra agricultura y su trascendencia social y económica.

Si hay algo que identifique a la provincia de Almería durante su historia reciente es la uva de mesa, Ohanes, también llamada de embarque, o de exportación; en definitiva: la uva de Almería. 

Durante buena parte del siglo XIX y dos tercios del pasado siglo, este cultivo ha centrado la actividad económica y social de la provincia, ejerciendo de puente entre la minería y el desarrollo hortícola actual. Su influencia sobre el carácter y modo de ser de los almerienses ha sido determinante en casi todas las facetas de nuestras vidas. Nuestro lenguaje está plagado de sus términos y palabras como: engarpe, pámpano, sarmiento, ceniza, hilandero, granuja, racimo, son propias de nuestra forma de expresarnos y en nuestra retina permanecen las imágenes, recordadas o plasmadas en fotografías, de los balates, de los barriles en el puerto, de las mujeres haciendo la faena, de las barcazas, etcétera.

Serrín, barriles, alambre, carros, asentadores, consignatarios, son conceptos, vocablos e imágenes que han convivido con generaciones de almerienses. También ha forjado el carácter de estos habitantes del sureste peninsular el desarrollo de una agricultura familiar sobre un medio físico hostil, y una aridez extrema que sólo se podía dominar, ante la escasa dotación tecnológica, con el trabajo tenaz de toda la familia. Igualmente, ha incidido en la forma de actuar de los almerienses el aislamiento geográfico; las malas carreteras y la ineficacia del ferrocarril, casi obligaron al transporte marítimo como medio principal de comunicación frente a los modos terrestres y, en consecuencia, ha sido la exportación y no el mercado interior, el destino de los productos.

No podemos olvidar que esta larga transición entre la minería y la horticultura, también ha supuesto unas duras condiciones de vida que arrastraron a la provincia a los lugares de cola del desarrollo español y a soportar un incesante flujo de emigración, que hicieron de Almería, una de las zonas más pobres de Europa, situación que ni la producción uvera pudo remediar. Pero también en esa etapa, como se ha dicho, se forjó la cultura del trabajo y la relación entre el hombre y el medio físico, que permitió el brillante desarrollo hortícola de finales del siglo XX. 

El modo de explotación familiar, el uso eficiente del agua, el invernadero tipo parral, la comercialización en el exterior, etcétera, son la valiosa herencia atesorada durante casi dos siglos por numerosas generaciones de agricultores del parral y legadas al cultivo en invernadero, facilitando el desarrollo hortícola y con él, la recuperación económica y la emancipación de los almerienses.

Este siglo de predominio uvero en el panorama económico provincial, no está exento de los vaivenes de los ciclos económicos, pero en su fase final, como casi siempre, la tecnología dejó obsoleto un modo de producción que no se adaptó, en su momento, a las nuevas condiciones de los mercados. El predominio del transporte por carretera sobre el marítimo y la creación del mercado común sin la participación de España, mejoraron la posición competitiva de variedades de uva que no tenían la resistencia de la Ohanes, pero que ahora podían llegar desde Italia o Francia a los mercados alemanes y después al Reino Unido, en mejor condición que la uva de Almería. 
Evidentemente, las malas o casi inexistentes infraestructuras terrestres, los elevados aranceles comunitarios y no abordar a tiempo el cambio varietal requerido por los mercados, precipitaron la decadencia de este producto tan emblemático.

Hoy en día, con una economía mucho más diversificada y por tanto menos dependiente de un único producto, la Ciencia vuelve a darle una oportunidad a la uva con el cultivo de variedades apirenas que tienen una aceptación magnífica en los mercados y que en Almería se producen con muy buena calidad y en fechas óptimas para su comercialización. Este rebrotar de los pámpanos, que Cajamar apoya con todo entusiasmo, puede ayudar a restablecer el equilibrio entre el litoral y el interior de la provincia, perdido en los últimos años.

Personalmente, este libro representa un motivo de satisfacción, pero también una sensación de deber cumplido. La uva de Almería, la uva Ohanes, la uva de embarque, necesitaba este libro recopilatorio de su historia que tan acertadamente se ha elaborado, a iniciativa de la Estación Experimental de Cajamar y con la cualificada colaboración de la Universidad de Almería. A todos los que han colaborado en su esmerada realización, mi más sincera enhorabuena.

Y, por último, mi reconocimiento personal a los agricultores-parraleros que con su actividad durante estos doscientos años cultivando, mejorando y preservando el cultivo y el medio natural han transferido, generación tras generación, un legado tan trascendente como el que hoy disfruta toda la provincia. Este libro que es obra de todos ellos, es también su homenaje.

Juan del Águila Molina

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