Nietzsche y el cristianismo




Tema: San Francisco y el pensamiento nietzscheano: Sanar nuestro vínculo con el poder (Extracto).
Autor: Leonardo Belderrain, del Convento San Francisco - Buenos Aires.
tomado de http://www.fratefrancesco.org/lit/pens/nietzsche.htm

Siglos más tarde, Friedrich Nietzsche (1844-1900) intentó mostrar al Cristianismo cómo la religión de los débiles, que se unían por resentimiento y miedo para oponerse a los "auténticos hombres" poderosos y exitosos. 

Para él nuestra vida se desarrolla en pos del poder y el comportamiento humano se configura desde allí. El hombre desea el poder sobre sí mismo y la creación; otras clases más brutales de poder son vistas por él como sucedáneos de las dos primeras. 

La ilusión de una vida mejor tras la muerte sería la compensación de los fracasos de la vida terrenal. Según Nietzsche, el individuo no debe perder su tiempo en adorar dioses imaginarios (el dice: "Dios ha muerto") sino concentrarse sólo en su propio progreso. 

El ejemplo de esta conducta es el llamado "Superhombre", descrito como un hombre que puede emplear sus pasiones de manera creativa. 

Nietzsche criticó el Cristianismo de su época por su creencia dogmática en la vida eterna, por su desprecio hacia el cuerpo humano, el sexo y el poder de la razón.

 Consideró que el Cristianismo al hablar de "amor", busca en realidad solo la salvación personal; de donde la moral cristiana resulta una "ética de esclavos".

 Creyó que cada sociedad tenía sus códigos morales, sin que una misma moralidad sea apropiada para toda la especie humana. 

Dijo el autor: "No se puede pensar en aplicar el código moral de San Francisco al genio creativo de Goethe". Y tal vez se equivocó y contribuyó a que Goethe no fuera aun más fuerte. En todo caso, del código moral de San Francisco, jamás emanaría un personaje débil y suicida como Werther, y tampoco del código moral de Francisco podrían surgir hombres con conductas tan propensas al suicidio como la del propio Nietzsche. 

Según el pensamiento Nietzscheano, el hombre debe ser realista y dirigir su propio destino, alejándose de la desesperación y acercándose al goce y dolor de la vida diaria. 

Decía: "Mi existencia es una carga horrible y me habría desentendido de ella si no hubiese visto que precisamente en este estado de sufrimiento y renunciamiento casi absoluto era en el que yo hacia las observaciones y experiencias mas instructivas en el dominio espiritual y moral." "Quien ha alcanzado la libertad de la razón, aunque solo sea en cierta medida, no puede menos que sentirse en la tierra como un caminante, pero un caminante que no se dirige hacia un punto de destino, pues no lo hay... Mirará, sin embargo, con ojos bien abiertos todo lo que pase realmente en el mundo; asimismo, no deberá atar a nada en particular el corazón con demasiada fuerza: es preciso que tenga también algo del vagabundo al que agrada cambiar de paisaje. 

Las convicciones son enemigas mas peligrosas de la verdad, que la mentira. Dios ha muerto; pero dada la manera de ser humana, habrá aun cuevas por millares de años, en las cuales estas sombras se mostraran. Y nosotros, tendremos que vencer estas sombras igualmente. Invitáis a un testigo cuando queréis hablar bien de vosotros mismos; y una vez que lo habéis inducido a pensar bien de vosotros, también vosotros mismos pensáis bien de vosotros. Y después de todo y en la totalidad: algún día deseo solamente asentir. Porque créeme: el secreto para recoger de la existencia los mayores frutos y el mayor gozo es: vivir peligrosamente".

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