La espiritualidad frente a la frustración: los jóvenes eligen Hakuna y Effetá
La espiritualidad frente a la frustración: los jóvenes eligen Hakuna y Effetá
Retiros y conciertos confirman la tendencia de un resurgir de fe entre los adolescentes y adultos jóvenes
Abrir la prensa y encontrar un artículo sobre la juventud es sinónimo en una abrumadora mayoría de casos de hablar de insatisfacción, hastío y problemas de salud mental de difrentente grado. Frente a toda esta frustración, resurge en muchas zonas del país el fenómeno de la reavivación de la fe, que ha dejado en Madrid una de sus mayores muestras en el segundo fin de semana de enero con la congregación de más de 12.000 almas en el Palacio de Vistalegre para el concierto de Hakuna y otras 6.000 en el encuentro 'Llamados' del Palacio de los Deportes en Goya.
"El evento nace de una Bula del Papa Francisco en la que llama para prepararse para el jubileo 2033, que será el Jubileo de la redención ", explica el obispo de Alcalá. "Es un evento para dar gracias a Dios y es un evento de evangelización, de música, en el que nos podemos encontrar con el Señor y entre nosotros como cirstianos", dice don Antonio Prieto Lucena.
Dios se pone de moda en el cine y la música una vez más, con Rosalía y La Oreja de Van Gogh como últimos ejemplos. "Yo te sigo, detrás de ti voy", dice la primera; "yo creo en Dios", asegura la segunda. Es una forma más de apelar a la fe de su audiencia que en los últimos tiempos se multiplica.
El retiro de Effetá
"Petenezco a una familia católica", explica Pablo a Vozpópuli. "Pero lo que sentí en mi retiro de Effetá fue lo que marcó para siempre un antes y un después en mi fe", relata. Como él, miles de jóvenes descubren a Dios en un retiro de un fin de semana, encuentros preparados con la intención de avivar los sentimientos de forma muy calculada.
Son grupos como Effetá (la versión joven de Emaús) o Alpha Jóvenes, organizadora del Llamados de Goya, que han sabido convencer a todos sus participantes para poner a Dios en el centro. En sus retiros consiguen que, sintiéndose parte de una misma comunidad durante unos días, repunte el sentimiento religioso a la vez que refuerzan la unión entre todos ellos. No se trata de una secta, aunque algunas han tratado de emularlos e, incluso, han utilizado su nombre para poner en macha sus proyectos.
Las personas involucradas en estos retiros son jóvenes de entre 18 y 30 años que desean acercarse al Señor, dos días en los que tienen los sentimientos a flor de piel y se convierten en blancos fáciles de los comportamientos sectarios. En estos retiros se producen exponen experiencias traumáticas superadas gracias al “encuentro con Dios”, según ellos mismo explican. También se practican rituales impactantes, en los que personas que han participado hablan de una gran intensidad emocional e incluso aseguran haber experimentado "una conversión casi instantánea".
En estas jornadas también se realizan ejercicios de introspección y reflexión sobre la vida y la fe, en los que los participantes se centran en mirar hacia dentro, evaluar su vida personal y espiritual, sus decisiones, emociones y su relación con la fe o Dios. Además, hay momentos de ayuno o penitencia, en los que los jóvenes se abstienen de comer durante un tiempo determinado para reparar errores o pecados, a menudo con un sentido de sacrificio o disciplina.
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