Teología de la religión






Teología de la religión

Otra ciencia importante interpretativa del fenómeno religioso es la Teología de la religión que surge cuando los cristianos quieren llevar a cabo un diálogo con las religiones no cristianas para alcanzar un mejor entendimiento con ellas. Puede existir teología de la religión desde el punto de vista hindú, budista, islámico, es decir, tantas como religiones existen.
Los cristianos son cada vez más conscientes del pluralismo religioso, y la comprobación de que cada una de estas tradiciones proclama su propio mensaje de verdad eterna y de salvación, les mueve a intentar comprender esas otras tradiciones a la luz de su fe. Se plantea un problema teológico. Cada una de estas tradiciones cree estar en la posesión de la Verdad. Es evidente que el pluralismo religioso avanza cada vez más, y al cristiano se le plantea dilemas tales como si el cristianismo es el único camino para llegar a Dios, si Cristo es el único Mediador, si la verdad de las demás religiones es o no es la Verdad, etc.
La teología católica de las religiones ha seguido dos líneas cuyos representantes son Jean Daniélou, y Karl Rahner. La línea de Daniélou admite un cierto valor en las religiones, pero corregido por la afirmación de la trascendencia del dominio de la fe sobre el dominio de la religión. Esta teología está erigida sobre dos fundamentos: la experiencia misionera y la visión eclesiocéntrica de la salvación. La perspectiva misionera reconoce los elementos buenos y verdaderos de las religiones, pero también su ambigüedad y su condición de obstáculos para la conversión. La visión eclesiocéntrica considera a la Iglesia como el único instrumento de salvación en la historia. De ahí que las religiones no contengan ningún medio de salvación, sino solamente los valores que podían y tienen que ser salvados, transformados e integrados en la catolicidad de la Iglesia. Esta línea de teología es generalmente atribuida también a H. de Lubac, Maurier, Bruls y Cornelis, con matices diferentes en cada uno de ellos.
La otra línea la representa Karl Rahner, quien cree que es posible considerar la religión como la expresión social de la historia universal de salvación. Como tal, las religiones son los caminos de salvación ofrecidos por Dios a sus adeptos. En cuanto caminos de salvación son legítimos y conservan su valor hasta que son llamados a sobrepasarlos en su encuentro con la Iglesia. No todos los seguidores de Rahner entienden de la misma manera la expresión "caminos de salvación". Rahner encuentra el valor de las religiones en la teología de la gracia y en la existencia del "cristianismo anónimo".
La voluntad salvadora universal de Dios es verdadera y real; por ella la acción de Dios tiene que estar presente aunque sea de una manera escondida. Todo el arco de la existencia humana está constitutivamente atravesado por la activa presencia de Dios. Todo exclusivismo debe ser excluido en la concepción de la relación entre naturaleza y gracia. La gracia penetra en los elementos constitutivos esenciales del hombre, poniendo en ellos el existencial sobrenatural como el elemento constitutivo histórico, antes de que el don divino de la gracia actual o habitual le sea dado al hombre. Este existencial es sobrenatural porque trasciende los elementos constitutivos del hombre, la posibilidad y la exigencia de la naturaleza humana. No hay ningún legalismo, porque la voluntad salvadora universal de Dios es verdadera y real; por eso es efectiva de algo real. Tampoco ningún centro exterior porque la gracia no es otorgada como un ornato extrínseco sin ninguna predisposición hacia ella por parte del hombre.
La línea de Rahner es seguida por Schoonenberg, Schlette, Thils, Heislbetz, Schillebeeckx, Fransen, Küng, Masson, Neuner, Nys, etc.



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