¿Es fácil hablar de Dios hoy?
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¿Es fácil hablar de Dios hoy?
En el mundo actual prima la indiferencia hacía Dios, porque
el hedonismo, consumismo, relativismo,
el conseguir todo de inmediato, entre otras causas, han bloqueado la
reflexión del hombre, la búsqueda de su origen, de su destino.
Se sustituye el Dios- Dios, por el dios
ciencia, el dios espectáculo; se ha olvidado de Dios, se le ha matado, se ha
eclipsado. Olegario González de Cardedal escribe:
La
evolución interna de la modernidad
teóricamente guiada por las nuevas concepciones filosóficas o ideológicas, ha
llevado consigo una descristianización del concepto de Dios. Los tres pilares
del cristianismo: alianza, creación encarnación han desaparecido del horizonte
y se piensa a Dios sin historia (alianza), sin mundo (creación), sin hombre (encarnación
(….).
La
memoria y la tradición como acceso a la historia, desveladora de Dios, pierden
importancia. El relato de esa historia (Biblia) y actuación universalizadora de
su fuerza salvífica (liturgia) en medio de una comunidad, asistida por el Espíritu
(Iglesia), dejan de ser los lugares privilegiados del conocimiento de Dios; y
son puestos en cuestión por la crítica bíblica y la racionalidad ilustrada. A ellos suceden el
individuo, el filósofo o el historiador, que desde sí y ante sí quieren
comprender y deciden después si aceptan a Dios por habérseles hecho evidente o
lo rechazan por improbable o indemostrado.
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