¿La espiritualidad es un virus?
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Recientemente, la Editorial Sal Terrae ha publicado el libro ‘Neurociencias, espiritualidades y religiones’, de Ramón María Nogués, Catedrático de Biología Humana en la Universidad Autónoma de Barcelona. El autor acudió además en 2015 a la Universidad de Deusto para impartir tres seminarios y conferencias dentro del ciclo Ciencia y Religión (2015). De esos encuentros nacieron las conversaciones que ahora publicamos. Sin duda inducirán a la lectura del libro y a mantener la atención sobre los avances en el tema neurociencias y espiritualidad. Por Diego Bermejo.
Dawkins interpreta la experiencia espiritual de las religiones como un virus memético que ha funcionado durante un tiempo, aportando algún tipo de ganancia evolutiva para el animal humano y las poblaciones humanas, pero que deberíamos y estaríamos en condiciones de poder corregir y deberíamos eliminar. ¿Es así o no es así?
Yo creo que no. Yo creo que Dawkins es un mal filósofo y, además, un filósofo resentido contra la religión y un mal observador; aunque es un excelente biólogo. Entonces, cuando él dice que la religión es un subproducto deletéreo, me parece que emite un juicio excesivamente duro contra lo religioso. Lo religioso evidentemente ha hecho muchas cosas mal, como lo político y lo estético; pero evolutivamente un fenómeno de tal magnitud creo que es difícil reducirlo a una cualificación de subproducto o de virus exitoso. Porque los virus aunque sean exitosos, tienen vida relativamente corta y tienden a hacerse crónicos. Incluso beneficiosos en algún caso.
Por tanto, esta idea de describir a la religión como un simple virus exitoso que, por casualidad, se ha mantenido, etc., a mí me parece que es una mala descripción y me parece que desde este punto de vista Dawkins no es objetivo, me parece que parte de una actitud de resentimiento que no es muy buena ni para la cualificación científica. En este sentido, lo hemos comentado muchas veces, cuando Dawkins describe lo religioso, describe siempre caricaturas de lo religioso. No le he visto nunca hacer una buena descripción del hecho religioso. Hoy pueden encontrarse en revistas científicas de primer nivel (p. e., un artículo de Johnson en Nature, febrero de 2016) escritos que muestran cómo las grandes religiones han hecho aportaciones de máximo interés en la evolución de la humanidad por sus valores prosociales.
Recientemente, la Editorial Sal Terrae ha publicado el libro ‘Neurociencias, espiritualidades y religiones’, de Ramón María Nogués, Catedrático de Biología Humana en la Universidad Autónoma de Barcelona. El autor acudió además en 2015 a la Universidad de Deusto para impartir tres seminarios y conferencias dentro del ciclo Ciencia y Religión (2015). De esos encuentros nacieron las conversaciones que ahora publicamos. Sin duda inducirán a la lectura del libro y a mantener la atención sobre los avances en el tema neurociencias y espiritualidad. Por Diego Bermejo.
Dawkins interpreta la experiencia espiritual de las religiones como un virus memético que ha funcionado durante un tiempo, aportando algún tipo de ganancia evolutiva para el animal humano y las poblaciones humanas, pero que deberíamos y estaríamos en condiciones de poder corregir y deberíamos eliminar. ¿Es así o no es así?
Yo creo que no. Yo creo que Dawkins es un mal filósofo y, además, un filósofo resentido contra la religión y un mal observador; aunque es un excelente biólogo. Entonces, cuando él dice que la religión es un subproducto deletéreo, me parece que emite un juicio excesivamente duro contra lo religioso. Lo religioso evidentemente ha hecho muchas cosas mal, como lo político y lo estético; pero evolutivamente un fenómeno de tal magnitud creo que es difícil reducirlo a una cualificación de subproducto o de virus exitoso. Porque los virus aunque sean exitosos, tienen vida relativamente corta y tienden a hacerse crónicos. Incluso beneficiosos en algún caso.
Por tanto, esta idea de describir a la religión como un simple virus exitoso que, por casualidad, se ha mantenido, etc., a mí me parece que es una mala descripción y me parece que desde este punto de vista Dawkins no es objetivo, me parece que parte de una actitud de resentimiento que no es muy buena ni para la cualificación científica. En este sentido, lo hemos comentado muchas veces, cuando Dawkins describe lo religioso, describe siempre caricaturas de lo religioso. No le he visto nunca hacer una buena descripción del hecho religioso. Hoy pueden encontrarse en revistas científicas de primer nivel (p. e., un artículo de Johnson en Nature, febrero de 2016) escritos que muestran cómo las grandes religiones han hecho aportaciones de máximo interés en la evolución de la humanidad por sus valores prosociales.
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