Crisis de la religión en Europa del siglo XXI


Actualmente en Europa se han producido tres cambios fundamentales: el final de la religión, de la metafísica y de la conciencia moral.
El final de la religión porque se ha perdido el sentido de lo sagrado, ya que no se considera a Cristo como revelación suprema de Dios y del hombre, dándose   un cristianismo cultural, es decir el llamado poscristianismo. Se está dando un fenómeno, llamado por algunos   "diferencia europea", consistente en el descenso de creyentes en este territorio mientras que en otros continentes,   incluso en aquellos que tienen más tecnología, crece y aumenta su influencia.
La secularización pronosticaba la desaparición total de la religión a medida que aumentara la ciencia y se extendiera la religiosidad y eso no ha sucedido.
Es necesario diferenciar la secularización del secularismo ya que existe una diferencia radical La secularización se considera como un proceso social conducente  a la autonomía de la realidad  temporal, la pérdida de influencia de la religión  en la sociedad, seguir las condiciones del mundo debido al pluralismo de religiones,  la pérdida de funciones en la sociedad, la privatización de la religión, en definitiva, el paso de una sociedad sagrada a otra secular mientras que  el secularismo es la ideología que busca la completa marginación de las iglesias. (J. DANIELOU- C. DEL POZO, Iglesia y Secularización, Madrid 1971).Charles Taylor (CH.  TAYLORA Secular Age,  Harvard 2007) muestra su insatisfacción con las definiciones de secularización y con la de secularismo. No cree que exista un declive de la creencia, sino una transformación de ésta, siendo opcional, y el responsable de esto es el humanismo excluyente, el humanismo cuyo punto de vista moral y espiritual es exclusivamente mundano. El hombre ilustrado emerge de un proceso iniciado por causas religiosas, dando importancia a los movimientos de reforma dentro del propio catolicismo, ya que  estos movimientos transforman y reconstruyen las sociedades  concebidas como sistemas. Llega a la conclusión  de que la modernidad no es tan refractaria a la religión como algún secularismo quiere hacer creer, simplemente porque la religión no es incompatible con la ciencia moderna, e incluso puede aportar esquemas de pensamiento y valores. Lo que caracteriza a la era secular es un variedad de posiciones religiosas, muchas creadas por la misma modernidad y la gente transita de unas a otras. La tesis central de Taylor, es afirmar que en la situación actual, la fe religiosa debe constantemente confrontarse con opciones seculares o inmanentes, sin poder reivindicar soluciones seguras. Hoy el hombre tiene que combinar tendencias contrapuestas y con resultados mas inestables que la seguridad existente en el pasado.

En las últimas décadas del siglo XX se escribió mucho sobre la secularización en el ámbito de la política.   En todos los estados modernos se excluye cada vez más la religión de la vida del estado y de la sociedad civil, así como la exclusión de los principios morales cristianos en la formación de las leyes, considerando una ingerencia  cada pronunciamiento de la Iglesia. Esto está pasando en estados democráticos, incluso sin ser estados laicistas.  El proceso de secularización que se inició en Occidente hace ya varios siglos, se ha ido reproduciendo después por todo el planeta, incluido en el mundo islámico, donde el proceso de modernización y ese proceso de secularización  se está  viendo acompañado muy a menudo por un notorio renacimiento religioso. No es disparatado ver el hiyab combinado con el uso de ropas occidentales, como lo hace también con el estudio, el trabajo, el ocio fuera de casa y la libre elección de pareja. El uso de estos aspectos más exteriores de la religión implica en ocasiones una sobreactuación para compensar esa secularización real que se está produciendo. 

Ante la actual pregunta de sí la  crisis religiosa hay que achacarla más a la secularización o al secularismo, la respuesta es a la secularización porque en ella no hay contrarios con los que luchar como sucede  en el secularismo. 
Las religiones tradicionales seguirán existiendo pero transformadas, no en su esencia, sino adaptadas e insertadas en  una cultura diferente y  junto a estas religiones tradicionales, aparecerán nuevos movimientos  religiosos, nuevas espiritualidades imprecisas, vagas, difusas personas indiferentes a los movimientos religiosos o sin creencias, con una ética de mínimos.  Se constata que muchas personas viven un mundo sin Dios, pero hay una explosión de nuevas formas de búsqueda de lo trascendente. La religiosidad en su sentido amplio sigue vigente, y seguirá en el futuro porque  da respuesta a una necesidad humana. La clave está en contestar a la siguiente pregunta: ¿Qué tipo de religiosidad?

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