Siglo XIII y las Órdenes mendicantes

 Por un lado, a comienzos del siglo XIII aparecen las Órdenes Mendicantes (franciscanos y dominicos), que, en sus ramas masculinas, institucionalizan las búsquedas de los nuevos tiempos: una vida apostólica, de acción y contemplación, en medio de las ciudades; desde la libertad de elección (ya no admiten niños «oblatos» y elevan la edad mínima de ingreso a la Orden); con una organización donde las decisiones se toman entre todos (en sus capítulos locales, provinciales o generales) y cargos de gobierno electivos y temporales; con el deseo de configurarse con Cristo y de imitar su vida, y su pobreza, a nivel personal y también institucional: sin admitir rentas, con una predicación itinerante y viviendo de la mendicidad. 

Sin embargo, en la rama franciscana, la interpretación de cómo vivir el ideal de pobreza dio lugar a grandes tensiones e incluso divisiones entre los franciscanos conventuales y los franciscanos espirituales, defensores de una pobreza sin glosa. 

Y algunos llevaron la defensa de la pobreza hasta tal extremo que derivaron en un grupo muy crítico con la institución eclesial, los fraticelli, declarados heréticos por el papa Juan XXII, en su bula Cum inter nonnullos, de 1323.


SILVIA BARA BANCEL " LAS BEGUINAS Y SU «REGLA DE LOS AUTÉNTICOS AMANTES» (RÈGLE DES FINS AMANS" ) en  Mujeres, mística y política. La experiencia de Dios que implica y complica (Col. Aletheia 11), Editorial Verbo Divino, Estella 2016.


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