CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCION DE NIETZSCHE

La revolución radical fue Nietzsche. Cuando decidía la muerte de Dios era plenamente consciente de que ese hecho llevaba consigo un final de los valores: el ser, la verdad, el deber, el futuro como fundamentos dados que preceden al hombre. Reclamaba una libertad sin referencia a Dios ni al prójimo. La voluntad de poder sustituía a la voluntad de verdad. Los valores anteriores eran subvertidos y sustituidos por otros (trasvalorados). Exigía un heroísmo azul para construir otro mundo no desde lo viejo dado sino desde lo inventado por el hombre. Pero la revolución propuesta por Nietzsche no ha suscitado en los demás la confianza ni aportado el heroísmo de los que él todavía vivía, sino que ha desencadenado la perplejidad del hombre ante sí mismo, la duda ante el futuro, la retirada ante los grandes proyectos. Han surgido la posmodernidad, el pensamiento débil, el crepúsculo del deber, el fin de las utopías. Nietzsche concluía uno de sus libros apelando a una revolución de lo natural frente a lo moral -contra Sócrates-, de lo mítico sacralizado frente a lo santo personal -Dioniso contra el Crucificado-.

Entre Nietzsche y el Crucificado
Lunes, 10/Sep/2007 Olegario González de Cardedal El País

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