La afectividad en el método teológico



GNACIO ANDEREGGEN, "La afectividad en el método teológico", en SAPIENTIA / VOL. LXXVII, 250 (2021)   7-26


San Pablo (2 Cor 5) une dos aspectos que el Doctor Angélico analiza con gran detalle y profundidad, el afecto y la experiencia, esenciales en el conocimiento verdadero. En la modernidad hay un proceso creciente de separación entre estos. El resultado de este proceso intenso y complejo es una razón en contraposición respecto del afecto. Especialmente en Espinosa hay un gran tratado acerca de las pasiones. Max Horkheimer expresa de una manera muy clara está visión dialéctica de contraposición entre afecto y razón. Esta concepción entra también en el orden psicológico y no termina de ser superada por la fenomenología y el existencialismo, y llega hasta nuestros días, con influjo en la Teología contemporánea. 
Esta, cuando no produce una reacción consciente contra las raíces modernas, termina condicionada por la visión de la afectividad de la modernidad dominante y enredada en el proceso dialéctico. No es posible recuperar la visión de la unidad de la vida humana si no se recupera la visión de la unidad de la Teología misma y si no se ilumina la filosofía desde la Teología para ayudarle a juzgar rectamente incluso en el orden natural. La amistad está en el corazón de la Teología porque esta es participación de la amistad divina. Esta amistad trinitaria es intrínseca al método teológico. Afectividad y experiencia espirituales están finalmente unidas, y su auténtica concepción, custodiada en un pensamiento perfeccionado por la fe, es necesaria para preservar de los errores que permanentemente acechan el pensamiento humano.


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