FE Y SOCIEDAD: VALORACIÓN TEOLÓGICA DE LA MODERNIDAD

 FE Y SOCIEDAD: VALORACIÓN TEOLÓGICA DE LA MODERNIDAD Y LA ILUSTRACIÓN EN JOSEPH RATZINGER  


 Carlos Soler


 An.teol. 25.2 (2023) 223-238 




Modernidad e Ilustración son dos fenómenos históricos pluriseculares y complejos, que no admiten una valoración simple. No obstante, se puede constatar que ha habido una enemiga mutua entre modernidad e ilustración, por un lado, y cristianismo por otro, en particular la Iglesia católica. Cada una de las dos partes había dado motivos a la otra para esa enemistad. Al mismo tiempo, durante la primera mitad del siglo XX hubo una corriente teológica que buscó una reconciliación crítica. Teniendo esto presente, podemos formular las siguientes tesis por lo que respecta a nuestro autor: 


1. Ratzinger respira ese ambiente de desconfianza mutua, y esto se deja notar a veces, cuando menciona incidentalmente la modernidad o la ilustración, no cuando reflexiona temáticamente sobre ellas. 


2. Ratzinger se inserta en la corriente teológica que busca la reconciliación con la modernidad y la ilustración. Y esto se deja notar cuando reflexiona temáticamente sobre ambas. Al respecto, hace una aportación propia, que detallamos en los números siguientes. 


3. Su aportación específica consiste en que aborda el tema desde uno de los puntos clave de su teologar: el papel de la razón en la fe cristiana. Desde aquí ve una profunda afinidad, casi una connaturalidad, entre el cristianismo y la reivindicación de la razón en la modernidad y más fuertemente en la ilustración. En cambio, en lo relativo a la reivindicación de la libertad no encontramos una aportación específica: hace propio lo que la teología y el magisterio del siglo XX habían dicho sobre la reivindicación de la libertad y de los derechos humanos en la modernidad y la ilustración. 


4. En su reflexión sobre estos dos procesos históricos, Ratzinger sigue una misma línea de fondo a lo largo de toda su carrera, sin cambios fuertes. Si perjuicio de esto, encontramos tres fases, atendiendo a la explicitación y profundización. En una primera fase (1951-67), sienta las bases teológicas, sin abordar temáticamente la cuestión: la afirmación del Dios de los filósofos y su unión con el Dios de la revelación cristiana. En una segunda fase (1967-90) explicita que la fe cristiana está vinculada, por su lógica interna, con la reivindicación de la razón, y por tanto con la ilustración. La ilustración es cristiana, y el cristianismo es ilustrado. En una tercera fase (1990-2005, pues aquí omitimos su etapa como pontífice) encuentra que la crítica de la ilustración ayuda a purificar las patologías de la fe cristiana. 


5. Tiene también críticas serias a la modernidad y a la ilustración. Particularmente la siguiente: con frecuencia la reivindicación ha concluido en una absolutización de la razón y en una absolutización de la libertad. Una razón absolutizada se cierra a la fe y, cuando se encierra en lo empírico se aleja del mundo de l0s valores y se hace inhumana. La absolutización de la libertad recibe una crítica similar. 


6. El cristianismo afirma la legitimidad sustancial de la modernidad y la Ilustración, y a la vez critica algunos desarrollos radicales. No hay un enfrentamiento con la cultura moderna sino una profunda solidaridad, una solidaridad crítica.

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