Distopía espiritual, o la búsqueda eterna de sentido
Distopía espiritual, o la búsqueda eterna de sentido
por Concha García en La Razón
2026
¿Qué tienen en común el Santo Grial y la inteligencia artificial? La religión y la tecnología comparten inquietudes existenciales. Depende de qué tipo respuestas se busquen. Todo se basa, en general, en un sistema de creencias. Si bien hoy una gran mayoría vive supeditada a lo que dictan las empresas tecnológicas, a las tendencias de las redes sociales o a las supuestamente infalibles herramientas de la inteligencia artificial, también se está registrando un regreso a lo sanador de lo espiritual. Y no hablamos sólo de Rosalía. Tiene que ver con las generaciones más jóvenes, las que han crecido con todo tipo de avance virtual y que registran más impronta de recurrir a lo tangible que sus mayores. Víctor Lapuente, escritor y doctor en Ciencias Políticas por Oxford, cree «en el poder creativo de las nuevas generaciones. Junto a las críticas habituales desde los tiempos de Babilonia a la gente joven, y las nuevas que vienen de la ultraderecha, muchos están rechazando el mundo de las redes sociales, volviendo a los libros y a la religión y otras búsquedas de espiritualidad. Hay que tener esperanza en ellos». Una profunda reflexión de los tiempos actuales que el autor de ensayos como «Decálogo del buen ciudadano» ha decidido llevar hacia la ficción. Publica «Inmanencia» (AdN), una novela «que me hubiera gustado leer a los 18 años, sobre cuál es el sentido de la existencia, qué da significado a lo que hacemos y a qué no», resume.
La trama cabalga entre tres épocas. Primero, 1996, cuando tres adolescentes descubren un misterio oculto entre las ruinas de un castillo templario: no es un juego, sino que deben enfrentarse a las fuerzas oscuras que protegen el Santo Grial. Uno de estos chicos, 29 años después, despierta de un coma en Gotemburgo, donde investiga sobre ciberdemocracia, y recuerda una oportunidad que le propusieron y que podría cambiar la humanidad, lo que se convierte en una carrera contrarreloj. Por último, Lapuente lleva al lector hasta 2086: la República de Occidente vive bajo la guía de FRIDA, una inteligencia artificial que garantiza la libertad absoluta... hasta que Anna descubre un secreto que podría derrumbar el sistema. «Siempre me han fascinado las distopías, como ‘‘1984’’ o ‘‘El cuento de la criada’’», afirma, y añade una aportación propia a este género: «Las distopías presentan el futuro sin contarnos cómo hemos llegado a él. Y el objetivo de mi libro es mostrar ese contraste entre las buenas intenciones de los planes y los a menudo efectos negativos inesperados en el futuro». No trata de jugar a ser adivino, pero sí «profeta, pero más que bíblico uno baturro... bastante más bruto», confiesa.
Comentarios
Publicar un comentario