El San Miguel venciendo al demonio
Carretero Calvo, Rebeca: “El San Miguel venciendo al demonio del Museo de Arte Sacro de Teruel: una obra firmada del escultor Manuel Guitarte (ca. 1746-1821)”, BSAA arte, 91 (2025): 229-248.
Las características formales de la escultura y su policromía aconsejan fechar esta pieza en el tercer cuarto del siglo XVIII y destacarla como un ejemplo de la calidad artística alcanzada para entonces por su artífice. Sin embargo, aunque está firmada, la existencia de dos escultores homónimos –padre e hijo– no permite asegurar con rotundidad quién de los dos es el autor. Salvo en la confección del retablo de San José de la parroquial de Mas de las Matas, Manuel Guitarte padre apenas está documentado, mientras que es Manuel Guitarte hijo de quien conocemos más información, sobre todo a través de los dos pleitos comentados.
El hecho de que, al menos hasta ahora, dispongamos de más obra documentada sobre el hijo, sepamos que fue maestro examinado por el gremio de la ciudad de Teruel y que destacó como un prolífico escultor de retablos en toda la provincia en la segunda mitad del siglo XVIII, así como que emparentó con la familia Llovet a través del matrimonio de su hija María, nos llevan a proponerlo, si bien sin total seguridad, como el autor del San Miguel venciendo al demonio
Como se recordará, Manuel Guitarte firmó la obra empleando el término latino “fecit”, sin duda, orgulloso de su trabajo, pero lo hizo en la zona inferior de la peana, en la cara más oculta de la pieza, razón por la que había pasado completamente desapercibida hasta ahora.
Esta inscripción fue realizada a punta de pincel, es decir, en la fase de policromado de la obra y, por tanto, de acabado de la escultura. Esta capa pictórica, necesaria para que la imagen sea verosímil, debía ser ejecutada por pintores especializados,aunque hubo casos muy conocidos –como los de Alonso Cano o Francisco Salzillo– en los que el imaginero combinó ambas artes.
Aunque no hemos podido corroborarlo, es posible que Manuel Guitarte fuera uno de ellos. Además, pocos años después, merced a la Real Orden de 16 de abril de 1782, el monarca permitió á todos los Escultores el preparar, pintar y dorar, si lo juzgasen presiso ó conveniente, las estatuas y piezas que hagan propias de su Arte hasta ponerlas en el estado de perfeccion correspondiente, y que los Gremios de Doradores, Carpinteros, y de otros oficios que hasta ahora los han molestado por esta ú otra razon semejante, no puedan impedirlo en lo sucesivo bajo la pena de cuatro años de destierro que se impondrá á los que lo intentaren, consintieren ó aprobaren, además de satisfacer los daños o perjuicios que causaren.
Con este estudio, hemos dado a conocer una interesante imagen del arcángel San Miguel en la que predominan las líneas sinuosas y dinámicas, así como la teatralidad de las poses y la gestualidad de los protagonistas, sobre todo en la figura del demonio vencido. Estos rasgos, propios del barroco, siguieron explotándose prácticamente hasta finales del siglo XVIII con el objetivo de conmover al fiel, aunque mezclándolo con el gusto rococó en el que prima lo
gracioso, lo delicado y lo menudo, tal y como advertimos igualmente en esta pieza turolense.
La obra documentada conocida de Manuel Guitarte, hijo y nieto de escultores, es –al menos hasta este momento– relativamente escasa, mientras que su obra conservada se reduce en la actualidad al relieve de la Trinidad de la Lonja de Alcañiz que se le atribuye y a esta talla firmada custodiada en el Museo de Arte Sacro de Teruel. Gracias a ellas y a la información de archivo aportada en este estudio podemos proporcionarle un pequeño espacio en la Historia del Arte del siglo XVIII.
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