R. Swinburne La existencia de Dios, Salamanca 2011

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Leopoldo José Prieto López, sobre  R.  Swinburne La existencia de Dios, Salamanca 2011.
Comenta que Swinburne de formación analítica, caracterizada no tanto por el intento de  construir un lenguaje puramente formal (como pretendía el primer Wittgenstein y Russell, seguidos a su vez por otros filósofos americanos, como Quine), sino por el intento de analizar el lenguaje ordinario, se ha ocupado del problema fundamental de la teología racional: la existencia de Dios, al que ha dedicado obras de considerable envergadura predominando los análisis lógico-epostemológico. El demostró en su libro La coherencia del teísmo que el lenguaje del teísmo (es decir, de aquella concepción que admite la existencia de Dios y la creación no como objeto de fe, sino como verdades racionalmente argumentables) tiene sentido y es coherente. Esta afirmación ha suscitado en la literatura anglo-americana un encendido debate. 
En este libro según sus propias palabras: “se ocupa de si la afirmación es verdadera; de valorar el peso de los argumentos que parten de la experiencia, a favor y en contra de tal afirmación, y de llegar a una conclusión sobre si, tomados en cuenta todos los factores, los argumentos indican que hay un Dios o que no lo hay”
El presente libro parte de que la afirmación hay un Dios no es demostrablemente incoherente, o lo que es igual, no es lógicamente imposible. La obra ha sido escrita con la convicción de que es posible alcanzar una conclusión bastante bien justificada por argumentación racional de la existencia de Dios Con todo, en opinión de Swinburne, que la razón pueda alcanzar una conclusión bastante bien justificada sobre la existencia de Dios, significa sólo que obtiene “una conclusión probable, pero no indudable”, con lo que se abre un amplio espacio a la fe en la práctica de la religión
Según Swinburne los argumentos deductivos no son válidos para demostrar la existencia de Dios. A este propósito sólo se pueden utilizar argumentos inductivos, y no le interesan los argumentos a priori, aceptando solo los argumentos a posteriori: argumento posmológico, o teleológico
Le interesan sólo los argumentos a posteriori. Entre ellos, el argumento cosmológico y el argumento teleológico   El primero parte del hecho de la existencia del universo, hecho que necesita una explicación y que proporciona el argumento cosmológico, según el cual la existencia del universo es explicada satisfactoriamente por la acción divina de crear y mantener en el ser. El segundo parte de los hechos del orden y de la finalidad en el universo, hechos que son explicados por la acción inteligente de Dios.
Otros argumentos de índole más bien antropológica de los que se vale Swinburne son: el argumento de la conciencia moral, el argumento de los milagros y la revelación, el argumento de la experiencia religiosa, etc. Todos estos argumentos no deben considerarse por separado, sino conjunto, valorando debidamente el efecto cumulativo.

“Swinburne ha sido muy criticado, y por razones muy diversas, desde frentes muy diferentes. Pero esto no es signo de debilidad. Al contrario, muestra que su teoría es lo suficientemente seria como para provocar reacciones tan variadas”.

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