El matrimonio, la gran invención divina.



José Fernández Castiella, El matrimonio, la gran invención divina. Teología para una espiritualidad conyugal, Madrid: Cristiandad, 2024, 182 pp., 14 Å~ 21, ISBN 978-84-7057-687-4. 

El matrimonio. La gran invención divina, de José Fernández Castiella, ofrece una presentación atractiva y teológicamente sóida de la vocación matrimonial, enraizada en la Revelación y contrastada en una prolongada experiencia pastoral. El autor, profesor y capellán de la Universidad Villanueva (Madrid), cuenta con un amplio recorrido en el acompañamiento espiritual de novios y matrimonios, circunstancia que marca el tono y la orientación de la obra: no se trata de una reflexión abstracta, sino de una teología pensada y vivida  pie de obra., en diálogo constante con las preguntas, anhelos y dificultades de quienes se preparan para el matrimonio o lo viven ya en su cotidianidad. 

El volumen se abre con un prólogo de Juan-José Pérez Soba, cuya influencia es reconocida expresamente por el autor. Fernández Castiella se refiere también con gratitud a Higinio Marín, a quien llama maestro. En efecto, varias de las claves antropológicas desarrolladas por Marín –como la distinción de los bienes según el modo de poseerlos, las formas del deseo, o el significado antropológico de la desnudez y de los gestos sexuales– resultan especialmente iluminadoras en el conjunto del libro. 

Estas categorías, asumidas con originalidad y sin esquematismos, permiten al autor articular una visión del matrimonio que supera tanto los reduccionismos moralistas como las aproximaciones meramente sociológicas, situándolo en el horizonte más amplio del sentido de la existencia humana. 

Uno de los aciertos del volumen es su estilo: el texto se lee con facilidad, sin perder por ello densidad conceptual. Esta fluidez es fruto de una profunda digestión personal de la teología del cuerpo de san Juan Pablo II, que el autor no se limita a exponer, sino que reelabora a la luz de su experiencia pastoral. La enseñanza del Papa polaco aparece así probada en el terreno práctico, mostrando su extraordinaria capacidad para iluminar las cuestiones decisivas del amor humano: el deseo, la diferencia sexual, la entrega, la fecundidad, la herida del pecado y la esperanza de la redención. 

El resultado es una reflexión viva, existencial, que interpela al lector y le ayuda a reconocer en la vocación matrimonial una respuesta realista y hermosa a los deseos más profundos del corazón. 

Como es característico de san Juan Pablo II, el libro subraya con fuerza la belleza del matrimonio, presentado no como una concesión pragmática ni como un ideal inalcanzable, sino como una auténtica vocación cristiana. Fernández Castiella presenta la vocación matrimonial desde una lógica del don, en la que la alianza entre el varón y la mujer, vivida como promesa y fidelidad en el tiempo, integra de modo orgánico la unidad, la apertura a la vida y la indisolubilidad, no como propiedades extrínsecas, sino como exigencias internas del amor verdadero. 

El matrimonio aparece así como un camino de santidad específico, en el que el amor humano es asumido, purificado y elevado por la gracia. 

Especial mención merece el cap.tulo final, dedicado al celibato, que constituye uno de los momentos más logrados del libro. 

Lejos de introducir una ruptura temática, este capíulo se presenta como una conclusión plenamente coherente con todo lo anterior. El autor muestra cómo matrimonio y celibato no se oponen, sino que se iluminan y enriquecen mutuamente, al remitir ambos, desde modalidades distintas, al mismo misterio del amor esponsal de Cristo articula de modo sugerente en clave eucarítica:es en la Eucaristía donde se revela la verdad .tima del don de sí, que sostienetanto la fidelidad conyugal como la entregacélibe por el Reino.

El libro constituye también una aportación significativa a la comprensión de la teología del cuerpo como verdadera teología.

No se trata simplemente de una reflexión ética o antropológica, sino de una inteligencia de la fe que parte de la Revelación–del designio creador de Dios y de su cumplimiento en Cristo– para dar respuesta a los interrogantes más hondos del ser humano. La experiencia del cuerpo, del amor y de la sexualidad aparece así integrada en una visión teológica unitaria, capaz de dialogar con la cultura contemporánea sin renunciar a la verdad del Evangelio.

En definitiva, El matrimonio. La gran invención divina es una obra madura y sugerente, que puede resultar de gran ayuda tanto para agentes de pastoral familiar como para intelectuales interesados en la antropología cristiana. Su mayor valor reside, quizá, en mostrar que la teología del cuerpo no es un discurso idealizado o distante, sino una palabra verdadera y esperanzadora, capaz de acompañar la vida real de los hombres y mujeres de hoy en el camino
exigente y gozoso del amor.

Borja Lle.

Universidad de Navarra

DOI 10.15581/006.58.1.258

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