Espiritualidad protege contra alcohol y drogas
Espiritualidad protege contra alcohol y drogas: estudio de Harvard revela beneficios globales y locales

Archivo - Mujer rechazando beber alcohol.- ANDRII ZORII/ISTOCK - Archivo
MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
Un metaanálisis de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (EEUU) revela que las prácticas espirituales, como la meditación, oración o asistencia a servicios religiosos, reducen hasta un 18% el riesgo de consumo peligroso de alcohol, tabaco, marihuana y drogas ilícitas, con implicaciones para médicos, hospitales y comunidades internacionales.
HARVARD LIDERA EL ESTUDIO GLOBAL
Las personas que practican la espiritualidad tienen una probabilidad significativamente menor de presentar un consumo peligroso de alcohol, tabaco, marihuana y drogas ilícitas, según un nuevo metaanálisis dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (Estados Unidos).
Este metaanálisis es el primero de su tipo en sintetizar y estimar exhaustivamente las asociaciones entre el consumo de sustancias nocivas o peligrosas y la espiritualidad, considerada cualquier práctica, religiosa o de otro tipo, mediante la cual una persona encuentra el significado, el propósito y la conexión con algo superior a sí misma. El estudio se publica en 'JAMA Psychiatry'.
"Nuestros hallazgos indican que la espiritualidad puede proteger contra el abuso de sustancias, uno de los mayores desafíos de salud pública de nuestro tiempo", comenta el autor principal, Howard Koh, profesor de Práctica de Liderazgo en Salud Pública.
"Para muchas personas y familias, usar la espiritualidad como recurso (ya sea asistiendo a servicios religiosos, meditando, rezando o buscando otras formas de consuelo espiritual) puede ser una vía para mejorar su salud", añade.
PRÁCTICAS ESPIRITUALES CON IMPACTO LOCAL
De más de 20.000 estudios sobre espiritualidad y salud publicados en el siglo XXI (2000-2022), los investigadores identificaron 55 que cumplían con sus criterios de rigor, incluyendo cohortes amplias y un diseño longitudinal. Analizaron los resultados de estos estudios, que en conjunto dieron seguimiento a más de medio millón de personas a lo largo del tiempo, para comprender la relación general entre la espiritualidad y el consumo de alcohol y drogas.
El metaanálisis reveló que las prácticas espirituales generales, como la participación en comunidades espirituales y religiosas, la asistencia a servicios religiosos, la meditación y la oración, redujeron el riesgo de consumo peligroso de alcohol y drogas en un 13%. Esta reducción fue mayor (18%) entre quienes asistían a servicios religiosos al menos una vez por semana. Los resultados fueron consistentes en todas las categorías de drogas estudiadas (alcohol, tabaco, marihuana y drogas ilícitas).
"Los metaanálisis de este tipo de estudios longitudinales sobre espiritualidad y salud son poco frecuentes. Este es un avance único en una década", detalla el autor principal Tyler VanderWeele, profesor de Epidemiología en la citada universidad.
"La consistencia de los resultados en todos los estudios fue sorprendente; todos, salvo unos pocos (incluyendo más de una docena de estudios realizados fuera de EEUU) mostraron un efecto protector, no perjudicial", explica.
Según los investigadores, los hallazgos tienen potencial no sólo para los individuos, sino también para los médicos que atienden a pacientes en riesgo de abuso de sustancias o que luchan contra él y para las comunidades que trabajan para abordar las epidemias de abuso de sustancias.
RESULTADOS CONSISTENTES EN DISTINTAS REGIONES
Por ejemplo, los investigadores plantean que los profesionales clínicos podrían preguntar a los pacientes sobre el papel de la espiritualidad en sus vidas e instar a quienes la consideren importante a considerar prácticas espirituales o la participación comunitaria.
Además, las organizaciones de salud pública y las comunidades espirituales o religiosas podrían aunar esfuerzos para brindar más recursos y oportunidades que ayuden a abordar los factores que a menudo impulsan el abuso de sustancias, como el estrés, la soledad y la pérdida de sentido.
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