El buen samaritano de Van Gogh




El Buen Samaritano Van Gogh (inspirado en el cuadro Delacroix), pintura al óleo, 73x60cm. Saint-Rémy de Provence, mayo 1890. 

Cara a cara El Buen Samaritano 


Nuestra mirada se dirige obligadamente hacia esa masa imponente y vigorosa que está al centro de la pintura de Van Gogh. 
Un hombre –se trata del Buen Samaritano- tratando de montar sobre su caballo a un hombre que se encuentra en muy mal estado. Inspirándose en la obra de Delacroix, Van Gogh ha realizado un cuadro, atravesado por el sufrimiento humano, y el amor loco de Dios. 
Cristo ha tomado sobre sí la humanidad sufriente. 


La composición En un juego de líneas quebradas, una línea horizontal se bosqueja: desde los riñones del Buen Samaritano, pasando por su vientre (sus entrañas), sobre el que se apoya el moribundo, y terminando en el caballo que resiste haciendo de contrapeso, permitiendo la carga que su dueño le impone. La vertical cae sobre el pie derecho del viajero: impidiendo con toda su fuerza al hombre herido caer. Alrededor, los accesorios de la escena: a la izquierda, en el camino, el cofre del herido, vaciado por los ladrones, dos hombres dan la espalda a la escena. A la derecha, el río, la montaña, el cielo, como una brecha. 



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