¿Qué es el mesalianismo?
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El mesalianismo es una herejía (ca. s. IV) que ve en la oración el único medio eficaz para vencer al demonio y poseer al Espíritu Santo, quien, según ellos, realiza la salvación en detrimento del bautismo y de los otros sacramentos.
A los adictos de tal secta se les conoce normalmente por mesalianos, palabra que proviene del arameo y que tiene un significado de orantes.
No trabajaban porque ellos se consideraban espirituales.
Contra éstos, los Padres insistieron en que la unión del alma orante con Dios tiene lugar en el misterio; en particular, por medio de los sacramentos de la Iglesia, y además esta unión puede realizarse también a través de experiencias de aflicción e incluso de desolación; contrariamente a la opinión de los mesalianos, éstas no son necesariamente un signo de que el Espíritu ha abandonado el alma, sino que, como siempre han reconocido los maestros espirituales, pueden ser una participación auténtica del estado de abandono de nuestro Señor en la cruz, el cual permanece siempre como Modelo y Mediador de la oración.
El mesalianismo es una herejía (ca. s. IV) que ve en la oración el único medio eficaz para vencer al demonio y poseer al Espíritu Santo, quien, según ellos, realiza la salvación en detrimento del bautismo y de los otros sacramentos.
A los adictos de tal secta se les conoce normalmente por mesalianos, palabra que proviene del arameo y que tiene un significado de orantes.
No trabajaban porque ellos se consideraban espirituales.
Contra éstos, los Padres insistieron en que la unión del alma orante con Dios tiene lugar en el misterio; en particular, por medio de los sacramentos de la Iglesia, y además esta unión puede realizarse también a través de experiencias de aflicción e incluso de desolación; contrariamente a la opinión de los mesalianos, éstas no son necesariamente un signo de que el Espíritu ha abandonado el alma, sino que, como siempre han reconocido los maestros espirituales, pueden ser una participación auténtica del estado de abandono de nuestro Señor en la cruz, el cual permanece siempre como Modelo y Mediador de la oración.
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