ES PARA RENOVAR UN TEJADO Las canonesas de Azille:

 Las canonesas de Azille: orden antigua, monjas jóvenes

 Canonesas de Azille

RECAUDAN FONDOS PARA RENOVAR UN TEJADO

Las canonesas de Azille: orden antigua, monjas jóvenes

Estas monjas, de vida contemplativa y también apostólica, se dedican a la evangelización de los jóvenes y cuentan con vocaciones relativamente abundantes para una comunidad que se fundó en 2008.

(DivineBox/InfoCatólica) En el corazón de la región de Aude, en el sur de Francia, el Monasterio de Azille alberga una comunidad joven y dinámica de una orden muy antigua: las canonesas de San Agustín. Hoy, veinte hermanas siguen la Regla de San Agustín y dividen sus días entre la oración, la vida fraterna, el trabajo manual y el trabajo misionero con jóvenes, familias y personas mayores.

Las canonesas o canónigas regulares son una orden religiosa de derecho pontificio y de monasterios sui iuris. Esto significa que, aunque todos comparten la espiritualidad y la regla de la Orden, cada monasterio es autónomo. En los siglos XI y XII, se creó la rama femenina de la Orden de San Agustín para mujeres que deseaban vivir según el modelo de San Agustín y que serían las monjas agustinas, pero algunos monasterios prefirieron permanecer independientes y así nacieron las canonesas o canónigas agustinas.

El monasterio de Azille fue fundado por otra orden, las monjas clarisas, en 1361. En siglos posteriores las clarisas tuvieron que abandonar el monasterio, pero, a finales del siglo XIX, volvieron a Azille y construyeron un nuevo monasterio.

En 2008, este segundo monasterio fue cedido por las clarisas a las canonesas regulares de la Madre de Dios, una joven comunidad fundada en el año 2000 y vinculada a la del monasterio de Lagrasse, situado a unos treinta kilómetros de la población. Hoy en día, el monasterio de Azille cuenta con veinte canonesas. Dios ha bendecido a la comunidad y más o menos la mitad de las hermanas son jóvenes, que han abrazado gozosamente la vida monástica.

Oración, vida apostólica y trabajo manual

Una de las causas de la abundancia relativa de vocaciones es el trabajo de la comunidad con los jóvenes, en las obras apostólicas que le confía la Iglesia. «Nos pueden enviar en misión con los jóvenes (campamento MIssio, Campamento San Martín, Jornadas Mundiales de la Juventud, etc.)», explican las hermanas, pero también «organizamos regularmente jornadas en el monasterio para adolescentes», con actividades de oración y formación de los jóvenes.

Además de su vida de oración y su apostolado, las hermanas trabajan con sus manos: cosen sotanas para los canónigos del monasterio hermano de Lagrasse, elaboran jarabes orgánicos y envasan miel local.

Las canonesas tienen un gran cariño a su pequeño monasterio. En los últimos años, sin embargo, los grupos que acuden han crecido cada vez más y las hermanas carecen de espacio para acogerlos. Por lo tanto, han decidido embarcarse en un gran proyecto: renovar su antiguo garaje para crear un gran edificio de recepción de jóvenes, aunque haya que reformarlo desde cero. Es una obra importante y no tienen los recursos necesarios, pero sí una gran confianza en la Providencia de Dios.

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