DESAFÍOS ÉTICOS Y ANTROPOLÓGICOS EN LA ERA DE LA NTELIGENCIA ARTIFICIAL
DESAFÍOS ÉTICOS Y ANTROPOLÓGICOS EN LA ERA DE LA NTELIGENCIA ARTIFICIAL
Lic. Esp. Eric Bettros
- Voces del deseo, 2025
El desarrollo y conceptualización de laInteligencia Artificial (IA) ha evolucionado desde sus primeras formulaciones teóricas y matemáticas hasta convertirse en un elemento fundamental en la vida contemporánea. No obstante, como se ha analizado a lo largo del texto, la IA no es una entidad autónoma o verdaderamente inteligente en términos humanos, sino un producto técnico e industrial que opera bajo lógicas de extracción de datos y optimización algorítmica.
Siguiendo las reflexiones de
Crawford (2022), la IA debe ser entendida no como una entidad abstracta, sino como una tecnología inscrita en estructuras de poder, cuya existencia depende de la infraestructura material y los recursos humanos involucrados en su desarrollo.
Desde una perspectiva histórica, la IA ha transitado por fases de optimismo y escepticismo, condicionadas por el avance de las tecnologías computacionales y la disponibilidad de datos. En sus primeras etapas, los sistemas de IA estaban limitados a la resolución de problemas estructurados mediante reglas predefinidas. Sin embargo, el advenimiento del aprendizaje automático y las redes neuronales artificiales permitió que los sistemas adquirieran la capacidad de identificar patrones y optimizar su desempeño con el tiempo. A pesar de estos avances, la IA contemporánea sigue dependiendo de procesos de entrenamiento intensivos y de datos previamente etiquetados, lo que refuerza la idea de que no es completamente autónoma ni equiparable al pensamiento humano.
El impacto de la IA se extiende a diversas áreas, incluyendo el reconocimiento emocional y la digitalización de la memoria post mortem. En el caso de las aplicaciones de reconocimiento emocional, se observa una tendencia a reducir la complejidad de las emociones humanas a categorías predefinidas, ignorando su construcción histórica, social y cultural. Este reduccionismo plantea interrogantes sobre la validez y ética de estas tecnologías, especialmente cuando son utilizadas en procesos de selección laboral o intervenciones psicológicas.
Por otro lado, la proliferación de plataformas dedicadas a la conservación digital de la memoria y la “resucitación" virtual de los fallecidos ha generado un nuevo campo de debate sobre las implicaciones éticas y sociales de la IA.
Herramientas como Eternime, Replika o StoryFile prometen prolongar la interacción con los seres queridos después de su muerte, pero también suscitan preguntas sobre la privacidad, el consentimiento y el impacto emocional de estas prácticas en los procesos de duelo. Estas tecnologías, al construir representaciones digitales a partir de datos recopilados en vida, reformulan la relación entre la memoria, la identidad y a tecnología en la era digital.
Por lo expuesto, La IA no es un ente autónomo ni desvinculado de estructuras sociales, sino una tecnología que opera dentro de marcos industriales y políticos específicos. Sus aplicaciones contemporáneas, aunque innovadoras, plantean desafíos éticos y filosóficos que deben ser abordados con una mirada crítica y multidisciplinaria. El futuro de la IA dependerá no solo de sus avances técnicos, sino también de la capacidad de las sociedades para regular y orientar su desarrollo en función de principios éticos y valores humanos fundamentales.
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