«La gente necesita espiritualidad para poder vivir»

 


«La gente necesita espiritualidad para poder vivir» 


CEFAS y la Universidad cardenal Herrera organizan el congreso (Des)Arraigo para analizar la soledad del hombre moderno y ofrecer propuestas de salida 

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo 27 de Noviembre de 2025




Esta semana se ha celebrado en Valencia el congreso (Des)Arraigo, una propuesta de pensamiento sobre los desafíos culturales, existenciales y espirituales de nuestra época. Organizado por el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social CEU-CEFAS y la Universidad CEU Cardenal Herrera en Valencia, durante dos días ponentes como Fabrice Hadjadj, Ana Iris Simón, Aurora Pimentel o María Calvo han disertado sobre la soledad del hombre moderno, la necesidad de la vida comunitaria o la urgencia de pertenencia. 

Para Fernando Nistal, director ejecutivo de CEU-CEFAS, la salida de este momento de crisis vital y social pasa por Dios y la familia.

—¿Hasta qué punto el desarraigo es uno de los elementos característicos de la sociedad occidental hoy?
—En el contexto social y político de la actualidad prima el relativismo y el individualismo, son fenómenos evidentes. Y la consecuencia principal es el desarraigo, que no es sino la falta de raíces de todo tipo y que constituyen el fundamento de nuestra sociedad y de nuestra estructura como país.

Todo ello, produce, por ejemplo, mucha soledad. Y eso hila con una idea de la libertad entendida de manera equivocada: cuanto más decido por mí mismo, más libre soy. Esto no es verdad y constituye una de las mayores trampas de nuestro tiempo, un narcisismo que al final genera mucho aislamiento.

—Hecho el diagnóstico, ¿hay visos de solución?
—Se da una situación ambivalente. Por un lado se encuentra esta realidad negativa, de ausencia de tradición y raíces, a la que siguen problemas de salud mental, adiciones, divorcios y una enorme falta de brújula moral. Por otro, es precisamente este malestar el que invita a buscar los fundamentos de los que venimos, como un modo de reacción natural.

Por ejemplo, los jóvenes se dan cuenta muy bien de que necesitan asideros sólidos para orientar su vida, y los buscan. No es una ley del péndulo, pero es algo que está sucediendo. Ante la ausencia de razón y de espiritualidad están experimentando un deseo de vuelta. Es como la paternidad: educas a los hijos para que vuelen en libertad, sabiendo que siempre van a tener un hogar al que volver. Y están volviendo.

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