La voz del “Otro”: las mediaciones filosóficas en la teología de la revelación de K. Rahner y H. U. von Balthasar
Archivo Teológico Granadino 89 (2026) 119–146
La voz del “Otro”: las mediaciones filosóficas en la teología de la revelación de K. Rahner y H. U. von Balthasar
Serafín Béjar
El presente artículo tiene la pretensión de evidenciar las mediaciones filosóficas en las cuales se ha presentado la doctrina de la revelación en la teología de Rahner y Balthasar, intentado poner de relieve el “principio formal–fundamental” que da unidad y coherencia interna a sus propuestas teológicas.
K.Rahner recoge de una manera positiva el giro antropocéntrico de los últimos siglos y realiza un diálogo sincero con Kant y Heidegger, encontrando en la estructura trascendental del ser humano la mediación de su teología.
H. U. von Balthasar encuentra motivos de inspiración en el ámbito de las artes y de las letras, y queda seducido por Goethe y su apelación a la Gestalt, considerando a Cristo como la figura total en la que se expresa la mediación de su teología.
La apelación a estos autores puede resultar pertinente para legitimar la pluralidad del pensamiento teológico frente al peligro de exclusivismo teológico.
La reflexión llevada a cabo a propósito de nuestros dos autores ha intentado mostrar cómo, a partir de la especificidad de la fe cristiana –auditus fidei–, se intenta buscar en el ámbito filosófico –auditus temporis et alterius–, un principio de naturaleza formal–fundamental que medie el evento cristiano a un interlocutor contemporáneo –intellectus fidei–
Este principio es “formal” porque se convierte en la óptica que moldea todos los contenidos del cristianismo, dotándolos de una nueva fuerza. Y es “fundamental” porque busca con determinación mostrar la significatividad del cristianismo, evidenciando así la tendencia en estos autores a realizar una teología de inspiración claramente teológico–fundamental
La propuesta de K. Rahner va a ser reconocible por un “principio formal de carácter antropológico–trascendental”. La tergiversación del cristianismo original ha llevado a la modernidad a la convicción de que Dios, no sólo es prescindible para el hombre, sino el enemigo fundamental de su propio autoengrandecimiento.
Sin embargo, Rahner sigue escuchando el anuncio cristiano primigenio del Verbo encarnado; es decir, Dios es el mayor garante de la grandeza del ser humano. Así pues, el principio formal de su pensamiento está al servicio de una teología que se presenta como antropología, ya que decir al hombre supone decir algo con sentido sobre el propio Dios. En efecto, nuestra propia estructura antropológica es ya revelación divina porque dicha estructura es la gramática en la que Dios ha querido decirse en la plenitud de los tiempos.
Rahner recoge de una manera positiva el giro antropocéntrico de los últimos siglos, y realiza un diálogo sincero con Kant y Heidegger para mostrar a Dios como condición de posibilidad de la realización humana.
H.U. von Balthasar realiza una lectura un tanto marginal de la aventura moderna, y encuentra motivos de inspiración teológica en el ámbito de las artes y de las letras. En efecto, este germanista queda seducido por Goethe y su apelación a la Gestalt. Desde esta intuición primigenia, denuncia que la línea hegemónica de la modernidad ha generado un pensamiento filosófico que empequeñece la realidad.
De hecho, la propia modernidad ha operado un desfondamiento del cristianismo, reducido a moralidad, dejando inoperantes dimensiones esenciales del mismo, como son la apelación al esplendor de gloria que se despliega cuando Dios se manifiesta en su Hijo. La atención a la “figura de Cristo crucificado como principio formal” de su teología pretende devolvernos a una visión total de la revelación, donde es necesario permitir su despliegue ante nosotros, más allá de pretendidas condiciones de posibilidad que se establecen desde nuestras cortas miras. Así, Jesucristo, imagen de la gloria del Padre, es la figura total que se explica desde sí misma, ofreciendo un resplandor de luz que es capaz de iluminar al ser como amor personal y entregado.
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