La historia del santuario mariano de “Ta Pinu”
La historia del santuario mariano de “Ta Pinu”, el mayor centro de
peregrinación de Malta que visitará el Papa
Se encuentra situado en la parte central de la isla de Gozo y está dedicado
a la advocación de la Asunción. Sus orígenes son anteriores al siglo XV
En Malta todos lo conocen como “La Iglesia de los Milagros”, pero, aunque la
devoción a esta advocación de la Virgen viene de antiguo, se incrementó
extraordinariamente cuando hacia 1883 se confirmaron las apariciones a dos
aldeanos del pueblo de Gharb,junto al que se levanta el Santuario.
Por aquella época, exactamente el 22 de junio de 1883, Karmni Grima una mujer
piadosa que acudía con frecuencia a rezar a la Virgen, al regresar a su casa
escuchó una voz nítida y clara que le repitió por tres veces: ‘¡Ven! ¡Ven! ¡Ven!’.
Nadie se encontraba a su alrededor, por lo que pensó que se habría equivocado
y continuó su camino hasta que volvió a escuchar: “Ven, ven hoy, porque pasará
un año antes de que puedas visitar este lugar otra vez”. Inmediatamente sintió en
su interior que tenía que regresar a la capilla. Se puso a rezar y ella asegura que
entró en éxtasis, mientras aquella misma voz le pidió que recitara tres
avemarías en recuerdo de los tres días en los que el cuerpo de Jesús estuvo
sepultado en la tumba. Pasaron dos años desde que ocurrió este sorprendente
suceso y durante este tiempo Karmni optó por permanecer en silencio.
Finalmente, se lo contó a un conocido de su pueblo, Fran?isk Portelli, habitual en el
santuario y gran devoto de Nuestra Señora de Ta’ Pinu. Él también había escuchado
una voz que le pedía oraciones en honor del crucificado.
En aquella misma época la madre de Fran?isk fue curada de una grave e
irreversible enfermedad por la intercesión de la Virgen de Ta’ Pinu. A partir de
ese momento por la región corrió de boca en boca lo que les había sucedido a dos
habitantes del pueblo de Gharb y comenzaron a acudir en masa a pedir favores
a la Virgen. Prueba de ello es la cantidad de ofrendas y Exvotos que aparecen
colgadas por las paredes del Santuario en agradecimiento por los favores recibidos
Aunque quedan pocos testimonios sobre la aparición mariana, se conservan
documentos escritos de quien fuera el director espiritual de Karmni, en los que se
refleja que tuvo algunas apariciones de la virgen en su propia casa.
De hecho, hoy en día el que fuera su hogar está abierto a los visitantes y a
muchos fieles. Está incluida dentro de las rutas de peregrinación.
Los orígenes del Santuario Se encuentra situado en la parte central de la isla de
Gozo y está dedicado a la advocación de la Asunción.
Sus orígenes son anteriores al siglo XV.Antes de ser conocido como Ta’ Pino,
la primera construcción fue una pequeña capilla llamada Tal– Gentile, sobre la que
existen documentos entorno al 1545 en los que se indica que sufrió una
reconstrucción.
En 1575, el visitador apostólico Pietro Durina, enviado por el papa Gregorio XIII,
la encontró en tan mal estado que ordenó su demolición, pero cuenta la historia
que un obrero tuvo un accidente al intentar derribarla, lo que se consideró una
advertencia de que debía mantenerse tal como estaba. En 1587 pasó a conocerse
como Ta’ Pinu, en honor de Pinu Gauci, el procurador que corrió con todos los
gastos de la restauración y encargó también una pintura de la Asunción para que
presidiera el altar mayor. Desde ese momento se denominó tanto a la Virgen
como al Santuario “Ta 'Pinu” (De Pinu). Como cada vez acudían más devotos
para pedir la intercesión de la Virgen, se decidió construir una Basílica más
grande, capaz de albergar a todos los peregrinos. La actual construcción de
estilo neorrománica se alzó frente a la antigua capilla que permanece intacta
detrás del altar. Allí se puede venerar el lienzo milagroso de la Asunción de
Nuestra Señora. Destaca la torre del campanario de 61 metros de altura, y
en su interior hay 76 vidrieras de colores, columnas de mármol rojizo y
delicados trabajos de ebanistería. El artista Marko Rupnik ha colaborado en la
decoración instalando mosaicos tanto en la fachada de la basílica como en el
atrio. El Papa Francisco no será el primero en acercarse a venerar a la Virgen
en este santuario. El 26 de mayo de 1990, san Juan Pablo II colocó un aro de cinco
estrellas doradas sobre la Virgen y el 18 de abril de 2010, Benedicto XVI hizo
llegar una rosa de oro para que se colocara a los pies de la Virgen.
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