La teología como ciencia

ULRICH RUH

TEOLOGÍA EN EVOLUCIÓN

Theologie irn Übergang, Herder Korrespondenz, 4I (I987) 30I-303

 Lugar y base de sustentación empiezan a cambiar


El ámbito de libertad de la teología en la iglesia depende de su carácter de ciencia. 

Hoy más que nunca es irrenunciable para la teología que su método sea reflexivo, que dé argumentos y no se limite simplemente a afirmar. Precisamente porque ya no hay uniformidad conceptual como en tiempos de la neoescolástica, hay que hacer un esfuerzo de claridad en la argumentación. Este carácter científico de la teología requiere un cierto distanciamiento de las vicisitudes eclesiales.

Sin embargo, también en nuestras tierras la teología habrá de tener, en el futuro, una mayor relación con la vida de la iglesia y la experiencia cristiana. 
Durante siglos la teología ha estado inmersa en un amplio Corpus christianorum, dentro de un ambiente confesional bastante coherente.
 Ahora la teología se ve empujada a un terreno socio- eclesial en que la vida religiosa y la práctica de la fe se reducen a grupos y movimientos. Con esto se modifica, si no el lugar, sí la base de sustentación de la teología.

Por esto, vendrá a ser una "tarea fundamental" de la teología acompañar atenta y también críticamente a los cristianos, sus comunidades y movimientos, en el camino de la fe. 

No se trata de renunciar a las distinciones y a la claridad conceptual. Pero precisamente el rico potencial de materiales históricos y concepciones reflexivas de que la teología dispone debe entrar más profundamente en el diálogo vivo sobre la fe. Esto puede contribuir a no caer en una problemática proliferación de espiritualidades, pietismos y praxis de fe, incapaces de comunicarse entre sí. 
La teología, por su parte, no puede delegar en sus disciplinas "prácticas" la misión de penetrar en la realidad concreta de la fe. Sería fatal que se llegara a una progresiva disgregación entre una teología muy especializada pero desarraigada y una piedad posiblemente fundamentalista


Esto no significa que la teología tenga que limitarse a suministrar ayuda a la praxis de la fe en una iglesia cada vez más concentrada en células vivas. 

Ya la teología de los padres apologetas explicitó la pretensión cristiana de confrontarse con las otras cosmovisiones religiosas y filosóficas. Tampoco hoy puede la fe cristiana renunciar a su exigencia de universalidad. Al fin y al cabo ella habla de Dios como de la realidad que todo lo determina, y del acontecimiento "Cristo" como centro y fin de la historia. 

También aquí tiene la teología un desafío: clarificar la fe en diálogo con la concepción actual de la realidad. Cuáles son los caminos que habrá que seguir para ello, esto hay que hablarlo hoy de nuevo y aun discutirlo.

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