Organización de estudios franciscanos en el siglo XV
Vega, María Elisa Martínez. "LA ORDEN FRANCISCANA EN ESPAÑA, PENSAMIENTO Y VIDA (SIGLO XV)." (2002).
La organización de los estudios franciscanos en el siglo XV se basaba en una legislación precisa contenida en las Constituciones, las cuales sufrieron diversas modificaciones hasta quedar recogidas en los Estatutos de Barcelona de 1451. Estos estudios evolucionaron desde el esquema clásico de las artes liberales hacia un enfoque teológico y académico estructurado en niveles y grados específicos.
Organización de los Centros de Estudio
La enseñanza se estructuraba en tres niveles o tipos de centros fundamentales:
Estudios Universitarios: Se cursaban en los grandes centros académicos de la época, como Salamanca, París, Oxford, Cambridge o Bolonia.
Estudios Generales: Tenían un marcado carácter internacional y un alto nivel cultural, con profesorado competente al que acudían alumnos de todas las provincias. Ejemplos de estos centros surgieron inicialmente en Bolonia (1223) y París (1224).
Estudios Particulares o Provinciales: Estaban establecidos en las provincias o casas particulares y eran de asistencia obligatoria para todos los religiosos clérigos. Solían estar regidos por un Lector y, en muchos casos, eran públicos, permitiendo el acceso a clero secular, seglares e incluso a judíos y musulmanes, como ocurría en el centro de Toledo,.
El Currículo Académico
Originalmente, la enseñanza seguía el modelo del Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Quadrivium(Aritmética, Música, Geometría y Astronomía). Sin embargo, este esquema cambió con la introducción de los cuatro libros de las Sentencias de Pedro Lombardo, que se convirtieron en la base de la Teología y la Escritura. En la Orden se enseñaba primordialmente la Escritura (en comparación con textos de los Santos Padres) y las Sentencias.
Grados Académicos
El sistema de grados permitía a los alumnos avanzar en su formación y capacidad docente:
Bachiller: Se obtenía tras aprobar cinco cursos de Teología. Para continuar, el bachiller debía enseñar la Biblia por dos años o las Sentencias por cuatro, además de participar en disputas teológicas.
Licenciado: Se concedía al bachiller tras aprobar los cuatro cursos de enseñanza de las Sentencias. Este título, otorgado por el Canciller de la Universidad, ya facultaba para leer lecciones como si fuera un maestro.
Maestro (equivalente al Doctorado): Para alcanzarlo, el aspirante debía sostener una disputa pública(preelección) en el convento o universidad y prestar juramento. No obstante, en el siglo XV, estas formalidades se habían relajado, contribuyendo a cierta decadencia del sistema.
La figura del Lector
El Lector era una figura esencial en los conventos, con una importancia similar a la del Guardián. Si el Lector no era Maestro en Sagrada Teología, necesitaba tres años de preparación en un Estudio General y obtener el certificado de Magister solemnis, además de contar con la licencia del Ministro Provincial.
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