Teología del encuentro en el Papa Francisco

 Teología de encuentro

Una de las  tareas fundamentales de la Teología Fundamental  es analizar la apertura y la capacidad del ser humano para escuchar la palabra de Dios que se revela al hombre, por lo tanto, la categoría de encuentro es decisiva en la teología, presente en el pensamiento bíblico y en los Padres de la iglesia, sin embargo, esta categoría estuvo ausente en la historia de la Iglesia, pero a partir de las corrientes personalistas, del pensamiento dialógico alemán esta categoría fue decisiva en el Concilio Vaticano II. A pesar de algunas críticas, entre ellos la De H.U.von Balthasar, esta categoría se ha ido imponiendo en la actual teología católica.

González de Cardedal concibe la Cristología desde el encuentro del hombre con Dios en Cristo[1]. El quiere sistematizar su comprensión de Cristo a la luz de las categorías del encuentro y la presencia. Según el autor, algunas categorías posibles para entender a Jesucristo son las de revelación, encarnación, salvación, liberación, etc., pero prefiere la del encuentro, que le parece muy apta para las inquietudes de incomunicación del hombre contemporáneo. Autores como Martín Velasco o Pié Ninot utilizan esta categoría de encuentro[2].

Martínez Carbonel[3] al analizar los documentos sobre el actual Papa sobre el pensamiento educativo ha llegado a la conclusión que el fundamento que subyace es el de persona trascendente, relacionado y llamado a la unión con el Creador. Este concepto de persona se opone a algunas corrientes modernas, como la cultura del descarte, del tecnicismo, del economicismo, del individualismo o  del relativismo ético. 

El Papa Francisco con su concepto de persona lo que promueve es una cultura del encuentro y una teología de encuentro. Patricio Merino desarrolla la hipótesis de que hay coincidencia entre la categoría de cultura del encuentro con las raíces teológico-espirituales más características de la teología latinoamericana[4]. Y no se puede olvidar que el Papa Francisco es argentino.

Esta teología no es algo nuevo o diferente, sino que está en la misma línea del Concilio en su “vuelta a las fuentes”, y que el Papa Francisco con su Magisterio quiere mostrarnos. Así, nos propone reavivar un encuentro con Cristo, que suscite hacia dentro una verdadera conversión que nos ponga “en salida”, “hacia los demás” y “hacia la creación”. Su formación jesuita, su pertenencia a la teología argentina del pueblo, y la relación de esta con el magisterio social latinoamericano, su formación europea  y su ansía de reforma hace que la Cultura del Encuentro suponga una Teología del Encuentro[5]

Se trata de una teología de lo cercano, de diálogo, de crear puentes y lo mismo que Él salió de Sí para buscar al hombre y elevarlo a la dignidad de ser su hijo en el Hijo, la Iglesia debe hacer lo mismo. 

“La predicación debe encarnase, la espiritualidad debe encarnarse, las estructuras de la Iglesia deben encarnarse”[6].

Por tanto, la Teología del Encuentro implica considerar al otro totalmente diferente a mí, ese otro es imagen de Dios y a la vez es mi hermano.

El Papa Francisco tiene una especial empatía ante el sufrimiento y la exclusión de los pobres, desempleados, emigrantes, jóvenes. Habla de la cultura del descarte, y pide el encuentro con todos ellos. 

Y la mujer, ¿no está excluida en ese clericalismo actual? ¿No es lógico que se promueva el diálogo, la reflexión y no el descarte como se hace actualmente? Si el Papa pide el encuentro con todos los marginados, ¿no se debe tener en cuenta los derechos de las mujeres?

Ivone Gebara  escribe :

Sus palabras fuertes y directas contra los sistemas de opresión anuncian que él podrá́, tal vez, captar en medio de la multitud de problemas algo más especifico de la opresión de las mujeres. Las ausentes, las silenciadas y las menos consideradas en la sociedad, en la Iglesia y en la teología, podrían aparecer en forma más señalada en la Iglesia a través de las luchas por su dignidad. Nos gustaría esperar que en los próximos años se tome más en serio las reivindicaciones especificas de las mujeres, su trabajo en muchas áreas marginadas y su contribución teológica, filosófica y científica. Esperamos que él abra posibilidades para una discusión más amplia de las preguntas que nosotras las mujeres nos hacemos en este siglo XXI, en relación con el mundo, a la Iglesia y a la teología[7].



[1] O. González de Cardedal, Jesús de Nazaret  Aproximación a la cristología,  Madrid 1975.

[2] A. Jiménez Ortiz, “Encuentro” en www.mercaba.org

[3]A. Martínez Carbonel,  “La persona en el pensamiento educativo de Jorge Bergoglio-Papa Francisco”, en Quién. Revista de Filosofía personalista9 (2019)137-158.

[4] P. Merino, “Espiritualidad de raíz latinoamericana u cultura del encuentro”, en Theolica Xaveriana 72( 2022).

[5] A. Otero Gonzáles, Hacia una teología del Encuentro en la enseñanza del Papa Francisco. Tesina Universidad de Teología pontificia y civil de Lima. 2021. 

[6] M. Borghesi,  Jorge Mario Bergoglio, una biografía intelectual,  Madrid  2018, p.12.

[7] I. Gebara,” El Papa Francisco y la teología feminista “, en Alternativas: revista de análisis y reflexión teológica 46 (2013) págs. 131-156..

 

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