Depresión, violencia y vacío interior: tres testimonios que interpelaron al Papa en Barcelona

 Depresión, violencia y vacío interior: tres testimonios que interpelaron al Papa en Barcelona

 Screenshot YT

VIGILIA EN EL ESTADO OLÍMPICO

Depresión, violencia y vacío interior: tres testimonios que interpelaron al Papa en Barcelona

León XIV instó a más de 40.000 jóvenes en Barcelona a cultivar la inquietud interior frente a una sociedad que «adormenta la conciencia» con el culto al éxito, y presentó las noches de la vida como «un espacio para renacer».

(InfoCatólica) León XIV instó a los jóvenes a cultivar «una sana inquietud» frente a una sociedad que «adormenta la conciencia» con la idolatría del rendimiento y el culto a la propia imagen, durante la vigilia de oración celebrada en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona ante más de 40.000 personas.

El encuentro se abrió con un castell, la tradicional torre humana catalana, un «tres de ocho» que el Cardenal Juan José Omella describió como «manifestación de lo que somos capaces de hacer los seres humanos cuando trabajamos unidos y con un mismo fin».

Vacío interior y búsqueda de Dios

El primero de los tres testimonios fue el de Farrán, un joven que, abrumado por la presión de producir y cuidar su imagen, encontró «un vacío inmenso» que solo pudo colmar al recibir el Bautismo en la pasada Pascua. El Papa respondió que el redescubrimiento de la fe contribuye al crecimiento y la madurez interior, pero que «nuestro deseo de verdad y de felicidad necesita un horizonte más grande».

León XIV señaló que «la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen, no son más que anestésicos para adormentar nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad». E invitó a detenerse, «dar valor a las cosas importantes» y dejarse iluminar por el Evangelio para desarrollar «un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro».

Depresión: «algo profundamente erróneo»

Carmina compartió su experiencia con la depresión, una enfermedad que casi le costó la vida tras un intento de suicidio. El Papa agradeció su valentía y advirtió sobre la amenaza creciente a la salud mental «en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas». «Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales», afirmó, y reclamó «un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado».

León XIV recordó las horas de oscuridad que vivió Jesús antes de su muerte y señaló que «hay momentos de oscuridad y de sufrimiento que nuestra sociedad hace callar, porque precisamente algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos». Frente a la tentación de pensar que Dios nos abandona en el dolor, el Papa aseguró que «la cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona, que Él sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema».

El perdón como camino

El tercer testimonio fue el de Desiré, marcada por la violencia familiar: su padre intentó matar a su madre, un joven murió al interponerse y ella acabó al cuidado de los servicios sociales. Pese a haber experimentado el amor de Dios, Desiré confesó que aún no logra perdonar a su padre.

El Papa planteó que, ante el sufrimiento causado por la violencia, la pregunta no debe dirigirse a Dios sino al ser humano: «¿Debemos preguntarnos "dónde estaba Dios" o debemos interrogarnos sobre el hombre y sobre la humanidad, sobre cómo a veces somos prisioneros del mal hasta llegar a ser violentos con los demás?». Denunció el «clima envenenado» de violencia contra las mujeres que desemboca en feminicidios y llamó a abordar esta realidad «personalmente y como sociedad, en todas sus dimensiones».

Sobre el perdón, León XIV lo definió como «poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores» e insistió en que se trata de «un camino largo, un proceso que requiere mucha paciencia». Invitó a pedir al Señor que «amplíe en nosotros el espacio del amor precisamente allí donde hemos sido heridos» y aclaró que perdonar no equivale necesariamente a «volver a la situación anterior», sino a rechazar toda forma de odio o venganza.

Peregrinos en la noche

En su homilía, inspirada en el diálogo nocturno de Jesús con Nicodemo (Jn 3), el Papa describió al ser humano como «mendigo de amor» con «hambre y sed de verdad». Reconoció que en el camino de la fe se experimenta «la noche de la fe, la fatiga de creer, el cansancio del espíritu», pero presentó esas noches como «un lugar de bendición, un espacio para renacer», que despojan al creyente de sus máscaras y lo devuelven a lo esencial.

El «espacio vacío» que crea la noche, afirmó, «puede ser ocasión para recibir una nueva vida, para cambiar y renovarse, para "renacer de lo alto"». Y exhortó a no juzgar esas noches, ni las personales ni las de la Iglesia ni las de la sociedad, sino a ponerse en camino «como hace Nicodemo», abriéndose «al viento del Espíritu» con la certeza de que «Dios quiere que nada se pierda y ya desde ahora desea darnos la vida eterna».

León XIV concluyó pidiendo la intercesión de la Virgen María para «abrirnos a Él y dejarnos sacudir por el viento de su Espíritu»

Comentarios

Entradas populares de este blog

Clasificación de valores en Ortega y Gasset

¿Qué es hierognosis?

Distinción entre ermita y santuario