Espiritualidad

 Inteligencia Espiritual y Espiritualidad (Extracto)

Pilar Sánchez Álvarez

La máxima aspiración del hombre es conseguir la felicidad, aunque no está claro su significado y sea tan diverso como el de las personas que opinen sobre ella. Esta aspiración del ser humano ha sido un tema sobre el que la filosofía y la religión, la literatura y el cine, la psicología y la neurociencia, los charlatanes y los aprovechados han trabajado y siguen trabajando con profusión e intensidad. Y lo siguen haciendo porque son conscientes de que la felicidad es algo que atañe a lo más profundo de la persona1.

El momento sociocultural ofrece hoy en la civilización occidental una serie de síntomas que apuntan hacia la baja cotización de la utopía política o ideológica, a la pérdida de credibilidad en la razón, al fallecimiento moral y la apertura de un gran vacío del sentido de la vida y de la historia, que se trata de llenar con toques estéticos y búsqueda de mini goces. La modernidad es superada por la posmodernidad, no como continuadora de ésta, pero tampoco como corriente enfrentada. Se puede identificar la posmodernidad como la cumbre de la sociedad de consumo porque el hombre posmoderno es consumista, aunque ha cambiado el objeto mismo de consumo, ya que ahora consume su propia existencia, está dominado por lo fáctico, por lo inmediato, por una conciencia exagerada de los derechos pero con pocos deberes, muy hedonista y superficial. Y sobre todo con poca formación religiosa. Se produce una falta de profundidad, una superficialidad, que quizás sea la característica esencial del hombre posmoderno.

En la actualidad, en esta sociedad posmoderna, la religión no cumple la función social anteriormente desarrollada, no la interpreta como un sistema coherente de significados que da cohesión al grupo, pierde el sentido el símbolo y convierte el lenguaje religioso en lenguaje abstracto lleno de dogmas. A la vez el lenguaje religioso empieza a perder significado cambiando la relación del hombre con Dios basado en una relación subjetiva. Ha traído un extraño retorno de Dios al centro de la vida social y de la teología, de forma inusual y distinta.

En esta nueva situación de transformación de la sociedad se está produciendo una metamorfosis de lo sagrado, un cambio y una mutación ya que las grandes religiones universales, las creencias, las prácticas, los símbolos, las normas y los comportamientos éticos han entrado en crisis, pero como el hombre tiene necesidad de trascendencia, genera nuevas formas de espiritualidad en la sociedad que vive.

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page1image382299664 page1image382300160

M. MAUROPerversión de la felicidad”, en Seminario de publicidad y marketing 1430 (2012) 26-27.

En definitiva, lo que se está dando en esa búsqueda de la felicidad, es una religión a la carta, a veces institucionalizada, pero llena de diversas concepciones que no pertenecen a la religión a la que dicen pertenecer. Se está produciendo distintas búsquedas, desde un fundamentalismo extremado a una increencia total, a una espiritualidad laica o religiosa. Es decir, en una sociedad multicultural, con diversas religiones en un mismo espacio físico, se ha producido un mercado espiritual diverso que compiten por la primacía.

Efectivamente, si se observa la sociedad actual, se ve diversas posturas ante este fenómeno. Ángel Gutiérrez (2012) afirma que el laicismo y la religiosidad son dos realidades palpables en nuestra sociedad actual de forma interrelacionada2. Junto al laicismo aparece la Nueva Religiosidad, (NR) un resurgimiento religioso espiritual con pluralidad de manifestaciones que van desde las sectas, a una religiosidad sin Dios, desde un fanatismo exacerbado a las religiones tradicionales

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Al leer todo lo anterior surgen numerosas preguntas como: ¿busca el hombre en estas nuevas formas de espiritualidad la felicidad como antes buscaba en la religión?, ¿se ha producido una transmutación de creencias?, ¿conseguir esa felicidad por estos nuevos caminos es conseguir la paz interior anhelada por el hombre?, ¿es que la religión institucionalizada no es una meta ilusionante para el hombre de hoy?, el buscar nuevos modelos ¿es un problema de la religión, o de la propia sociedad? ¿cómo potenciar la espiritualidad en una sociedad plural?, ¿sirven los métodos para potenciar la inteligencia espiritual para la espiritualidad cristiana?, etc.

Preguntas sin respuesta en muchas ocasiones porque no son respuestas únicas, sino diferentes porque son diversas las causas y por ello, múltiples las respuestas. .../...

La espiritualidad se presenta desde el punto de vista antropológico como constituyente del ser humano, y es por este motivo que, mientras sigue avanzando la secularización en muchos aspectos de la vida hay una nueva demanda de espiritualidad, como lo demuestra la aparición de muchos movimientos religiosos y terapéuticos, que pretenden dar una respuesta a la crisis de los valores de la sociedad occidental.

Una de las manifestaciones de la espiritualidad, la religiosidad, constituye un fenómeno universal y está presente en todo su devenir, trascendiendo épocas y culturas. Recuérdese las pinturas rupestres o las Venus, o los dioses mitad hombre o mitad animales interpretados por muchos antropólogos como objetos religiosos.

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A. GUTIÉRREZ SANZLaicismo y nueva religiosidad, Bilbao 2012.

Entonces se puede entender la espiritualidad lo que toca lo más profundo del ser humano, su interioridad, realidad por la que se constata la identidad 3. De esto nace la espiritualidad, que es una experiencia única y no una dimensión separada o distinta de la vida real.

En la revista de Notihemse define la espiritualidad como “una subjetividad que nos diferencia de las demás personas”. Como se observa no hay una descripción que englobe todas las facetas de este concepto y por la ausencia de límites presenta dificultades su definición, pero su impacto puede ser medido.

La espiritualidad es por tanto, un acto incuestionablemente vital, se origina en el interior de la persona en tanto que su relación vital con el alma alude, en cierto modo, a la capacidad de trascendencia.
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Una de las perspectivas de la Inteligencia espiritual es la capacidad de comprender las preguntas existenciales del hombre, la que permite abordar las cuestiones esenciales de la vida, presentes en él desde los inicios de los tiempos y por tanto comprende, analiza, capta el deseo de transcendencia, vinculando lo con lo más profundamente personal, con su interioridad, con su identidad, es decir, con su espiritualidad. Las ciencias no dan respuestas, pero estas preguntas son fundamentales para el hombre, porque le da una orientación de la vida, de trascender sobre la realidad y un horizonte.

La Inteligencia espiritual tiene la capacidad de dotar al hombre del sentido de sacralidad en lo cotidiano dando respuesta a la espiritualidad, experiencia única no separada o distinta de la vida real. Por ella cree, tiene fe, confía en los otros o en el Otro, porque el hombre, al ser social por naturaleza, necesita a los otros o al otro para comprenderse a sí mismo. Da respuesta a el deseo de paz interior, al de felicidad, al buscar un fin en la vida, a la expresión del amor o Amor...

Pérez Clarínal analizar la inteligencia espiritual afirma que esta permite la comprensión y aceptación de uno mismo como una persona valiosa y digna, con una misión en la vida. Es, en consecuencia, la inteligencia que nos permite tomar decisiones responsables, optar por valores esenciales, conducir bien la propia vida, tomando el control y la responsabilidad de los pensamientos, sentimientos, acciones y valores.

H. M. ZANELLO“Espiritualidad cristiana» en El Litoral, 23 de mayo de 2012. Consultado 25/05/2012.
www. unhet. Revista de hematología, 10 1 (2003). Consultado 25/05/2012.
30 M. CORNEJO, «Religión y espiritualidad ¿dos modelos enfrentados? Trayectorias pos-católicas entre budistas Soka Gakkai», en Revista Internacional de Sociología (2012). www. Revista Internacional de Sociología.es. Consultado el 28/05/2012.
31 A. SALGADO-LEVANO, “Acerca de la psicología de la Religión y la Espiritualidad” en Revista Educa UMCH 7(2016).https://www.researchgate.net/publication/317040938 Consultado el 14 /09/ 2018.

A. PEREZ ESCLARÍNInteligencia espiritual y espiritualidad cristiana, Caracas 2016.

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Es la inteligencia del ser profundo que nos protege contra la degradación moral, y nos permite ser felices a pesar de las circunstancias, no a causa de ellas, pues la fuente de la felicidad viene de adentro, no depende de circunstancias externas. La Inteligencia Espiritual nos impulsa a tratar a todo el mundo con respeto, a evitar causar daño a cualquier ser vivo y procurar el bienestar de todos. Y todo esto es espiritualidad.

Si no se desarrolla la espiritualidad aparecen problemas como el fanatismo, la banalidad, el servilismo, el dogmatismo, el sectarismo, el consumo de uno mismo, la superficialidad, el desencanto...

Es decir, al analizar la espiritualidad y la inteligencia espiritual se ve que existe una relación íntima entre ambas, porque todo lo que necesita el hombre en las necesidades espirituales, la inteligencia espiritual le da respuesta y le ayuda a su consecución.

Esto tiene unas consecuencias muy importantes. Como todas las capacidades del hombre se pueden mejorar, potenciar, en definitiva educar, al educar, potenciar, mejorar la inteligencia espiritual se fomenta la espiritualidad.
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Conclusiones

Una vez aclarados ambos conceptos se va a establecer algunas conclusiones:

1o El hombre tiene una serie de necesidades biológicas, así como otras diferentes llamadas espirituales. Si no satisface estas necesidades le puede conducir a una crisis existencial. Es necesario satisfacer estas necesidades.

2o Desde que el hombre existe, en todas las culturas y tradiciones espirituales se ha manifestado esa necesidad. La espiritualidad existe desde el principio que el ser humano irrumpió en la naturaleza, hace más de doscientos mil años y sin embargo, las religiones son más recientes, no traspasan los ocho mil años de existencia. Es constitutiva en el ser humano y es universal en todas las culturas y en todas las religiones.

3o Esa espiritualidad universal se concreta en distintas tradiciones religiosas como un sistema de creencias, normas y ritos en una determinada cultura. Por tanto, no existe enfrentamiento entre espiritualidad y religión, ya que esta no puede existir sin la espiritualidad.

4o En la sociedad secular se genera nuevas formas de espiritualidad por la necesidad de trascendencia en el hombre que abre un abanico numeroso donde se puede elegir, a diferencia de periodos históricos pretéritos donde se daba una uniformidad absoluta.

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Se está produciendo un mercado espiritual diverso, con diferentes alternativas muchas de ella enmascaradas de relativismo y subjetivismo, que compiten entre sí. Entre estas alternativas está la espiritualidad cristiana. La espiritualidad cristiana es plausible porque cumple con todas las características de esa espiritualidad universal, aunque tengan rasgos distintivos a todas ellas.

5o El aumento de espiritualidades está en consonancia con la avidez de identidad, de diferenciación, del vacío de proyecto en el hombre del siglo XXI.

6o Cada vez más el hombre se considera espiritual y no religioso. Una de las megatendencias anunciadas para tiempos futuros es esa espiritualidad.

7o En muchas de estas espiritualidades modernas, junto con las espiritualidades tradicionales, desaparece la idea de dios o de Dios, desarrollándose la conciencia sin trascendencia.

8o La espiritualidad tiene intensas vivencias subjetivas que en ocasiones pueden llegar a estados alterados de la conciencia. Estos estados alterados de la conciencia presentan un sustrato neurológico. El cerebro

cuerpo
es decir, es una

9o Los nuevos avances de la ciencia ha hecho necesario un nuevo enfoque en el estudio de la inteligencia, desarrollándose la teoría de las inteligencias múltiples, y considerándose la inteligencia espiritual como capacidad en el hombre para dar respuesta a las necesidades espirituales. El hombre, entre sus múltiples necesidades, tiene la de dar respuesta a las preguntas metafísicas, antropológica, filosóficas, y escatológicas y para ello dispone de esta capacidad para darle respuesta.

9o Esas experiencias espirituales forman parte de la realidad y toda realidad es susceptible de ser estudiada científicamente. Luego la espiritualidad y la inteligencia espiritual deben ser objeto de estudio de las ciencias no solo las clásicas de siempre, sino de las ciencias empíricas por los múltiples beneficios aportados.

10o Como todas las capacidades del hombre pueden ser educadas, la inteligencia espiritual deberá desarrollarse con procedimientos específicos para ayudar al hombre a conocerse, potenciar las relaciones intrapersonales y las extrapersonales, a desarrollar los valores conquistados por la humanidad, a desarrollar el sentido crítico, a conocer los derechos y los deberes, etc.

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que se encarga tanto de

regular y mantener las funciones del

como de ser el órgano donde reside

la mente y la conciencia del individuo,

masa de tejido nervioso

que se ocupa de las funciones cognitivas y emotivas y del control de actividades vitales como los movimientos, el sueño, el hambre, y por tanto, de toda experiencia humana. Al ser la espiritualidad una experiencia humana ha de ser

también cerebral.

Al desarrollar la inteligencia espiritual se desarrolla y se potencia la espiritualidad. Luego la espiritualidad debe educarse, potenciarse y desarrollarse.

11o Para desarrollar la espiritualidad católica se deberá tener en cuenta todos los contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales de la inteligencia espiritual y dar un paso más por su propia identidad. Se enseñará a valorar el silencio, la oración, la meditación, a conocer su indefensión y sus propios límites por ser creado, se estudiará la vida de Cristo, se potenciará los modelos puestos por la iglesia...

12o Si se quiere que la espiritualidad católica sea valorada y aceptada libremente en este mercado espiritual, deberá tener en cuenta las características del mundo actual, deberá actualizar el lenguaje, adoptar nuevas formas de enseñanza, buscar a los jóvenes en sus realidades, es decir, sin modificar la esencia católica, Cristo, pero adaptándose a los signos de los tiempos.

Conclusión final

La inteligencia espiritual está arraigada en su misma esencia, le da conciencia de lo universal, le permite trascender el materialismo de la vida, y da respuestas del hombre sobre su existencia y finalidad en la vida, le otorga una integridad moral, le permite alcanzar la felicidad independientemente de las circunstancias. Tener inteligencia espiritual no implica pertenecer a ninguna religión, se es espiritual por ser hombre, es innata, aunque se debe educar y potenciar.

(Texto íntegro en https://www.academia.edu/40012794/Inteligencia_Espiritual_y_Espiritualidad

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