Influencia del franciscanismo en Cervantes
Está tomado de intenet y de la biografía
El influjo del franciscanismo en la obra y vida de Miguel de Cervantes es uno de los aspectos más profundos y reveladores de su literatura. Más allá de una devoción formal, el espíritu franciscano permea la visión ética, humana y poética del autor.
Para comprender esta huella, es útil abordarla desde el contexto vital de Cervantes y cómo sus ideales se traducen en sus personajes y temas principales.
1. La vinculación biográfica: la Orden Tercera
En la última etapa de su vida, Cervantes afianzó institucionalmente su fe cristiana y su afinidad con San Francisco de Asís:
En 1609 ingresó en la Cofradía de los Esclavos del Santísimo Sacramento.
En 1613 vistió el hábito y profesó en la Venerable Orden Tercera de San Francisco (V.O.T.).
A su muerte en 1616, fue enterrado vistiendo el sayal franciscano en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid.
Esta vivencia personal no fue un mero trámite senil; reflejaba una sincera adscripción a los ideales de austeridad, penitencia y fraternidad que impregnaron sus obras tardías.
2. Ejes del franciscanismo en la literatura cervantina
La «locura por Cristo» y el Juglar de Dios
San Francisco de Asís se autodenominaba y llamaba a sus seguidores «juglares de Dios», abrazando una locura santa que desafiaba la lógica egoísta del mundo.
En El Quijote, Alonso Quijano adopta una «locura» que, al igual que la tradición franciscana, busca deshacer entuertos, defender al desvalido y ejercitar una caridad radical frente al cinismo de la sociedad de su época.
La nobleza de la pobreza (La Santa Pobreza)
El franciscanismo revaloriza la pobreza no como miseria social, sino como libertad espiritual y desapego de lo material.
El Discurso de la Edad de Oro (Don Quijote, I, cap. XI): Don Quixote evoca un tiempo idílico donde no existían las palabras «tuyo» y «mío», elogio directo a la propiedad común y la sencillez de vida.
Miseria vs. Cobardía: Cervantes contrapone constantemente la dignidad del pobre bueno a la ruindad del rico avaricioso. Como decía el propio Quijote: «El pobre no puede mostrar virtud de liberalidad con nadie... pero la compasión, la cortesía y el buen agrado son virtudes que no necesitan de dinero».
Fraternidad y compasión universal
El principio franciscano de la hermandad entre los seres humanos y el respeto a la creación se manifiesta en:
La relación Don Quijote - Sancho Panza: Supera la jerarquía señor-servidor para convertirse en una amistad caracterizada por la indulgencia, el perdón mutuo y la educación afectiva.
Criterio de mérito personal: La célebre máxima cervantina "cada uno es hijo de sus obras" entronca directamente con la teología franciscana sobre el libre albedrío, la voluntad y el valor intrínseco de cada alma por encima de la cuna o el estamento.
Providencia, peregrinaje y redención
En Los trabajos de Persiles y Sigismunda (su obra posdata, escrita siendo ya terciario franciscano):
El tema del viaje se plantea como una peregrinación espiritual y moral hacia Roma.
Destacan los valores de la paciencia en el sufrimiento, la confianza en la Divina Providencia y la transformación interior a través de las tribulaciones.
En resumen: La huella franciscana en Cervantes no se limita a la aparición de frailes en sus relatos, sino a una postura ética frente al mundo: la empatía hacia el marginado, la preferencia por el amor y la paz sobre la violencia, y una conmovedora compasión hacia las flaquezas de la naturaleza humana.
Citas textuales de las obras de Cervantes
Sobre la pobreza, la nobleza del alma y la caridad (Don Quijote de la Mancha)
Sobre la fraternidad y el origen de las virtudes: "Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro." — Don Quijote, Parte I, cap. XVIII. (Refleja el principio franciscano del mérito por la acción y la caridad en lugar del linaje).
Sobre la dignidad del pobre y las virtudes del espíritu: "El pobre no puede mostrar virtud de liberalidad con nadie, aunque en sumo grado la tenga; y la gratitud que solo consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras. Pero el pobre que es virtuoso verás por dónde muestra su virtud: en ser templado, en ser bien criado, en ser cortés y comedido y oficioso..." — Don Quijote, Parte II, cap. LI.
Sobre la renuncia a la propiedad y el mito de la Edad de Oro: "Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados [...] porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío." — Don Quijote, Parte I, cap. XI («El discurso de los cabreros»).
2. Fuentes biográficas e históricas sobre Cervantes y la Orden Tercera
Los datos biográficos sobre la adscripción franciscana de Cervantes provienen de la documentación histórica del archivo de la Venerable Orden Tercera (V.O.T.) de Madrid y de sus biógrafos fundamentales:
Ingreso y profesión:
Sliwa, Krzysztof (1999). Documentos de Miguel de Cervantes Saavedra. Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra. (Recoge las partidas documentales donde consta su vestición de hábito en 1613 en Alcalá de Henares y su posterior profesión en Madrid).
Entierro con el sayal franciscano:
Astrana Marín, Luis (1948–1958). Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra (7 vols.). Madrid: Instituto Editorial Reus. (Estudio biográfico de referencia que detalla su amortajamiento con el hábito de la Tercera Orden Franciscana el 23 de abril de 1616).
3. Fuentes críticas y académicas de referencia
Para profundizar en la relación entre el franciscanismo, la espiritualidad del Siglo de Oro y la literatura cervantina, los estudios clave son:
Bataillon, Marcel (1950). Erasmo y España: estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI. México: Fondo de Cultura Económica.
Analiza la confluencia entre el erasmismo, la devoción franciscana y la espiritualidad de Cervantes.
Egido, Aurora (1994). Cervantes y las puertas del sueño: Estudios sobre la creatividad cervantina. Zaragoza: Universidad de Zaragoza.
Estudia la concepción del viaje interior, el peregrinaje y la ética providencialista en "Los trabajos de Persiles y Sigismunda".
Toft, Evelyn (1995). «San Francisco, Cervantes y la locura de Don Quijote». En Actas del XI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas.
Aborda explícitamente el paralelo entre la «locura santa» o el «juglar de Dios» franciscano y la figura heroico-cómica de Don Quijote.
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