La conciencia en la ciencia contemporánea: conceptos, marcos y el papel estructurante de la espiritualidad



La conciencia en la ciencia contemporánea: conceptos, marcos y el papel estructurante de la espiritualidad

Mel Larrosa

Revista Subjetividad y Procesos Cognitivos ISSN electrónico: 1852-7310 Vol. 29, Nro. 1 “Psicología y Espiritualidad” (enero-junio, 2026) Fecha de Recepción: 7 de diciembre del 2025 Fecha de Aceptación: 2 de marzo del 2026 

El estudio de la conciencia se ha consolidado como un campo interdisciplinario que integra psicología, neurociencia y filosofía de la mente. Este artículo ofrece una introducción conceptual al área mediante la revisión de definiciones, distinciones, teorías y métodos de investigación, junto con sus principales debates abiertos. Se examinan los marcos ontológicos del dualismo y el monismo, así como modelos contemporáneos de la conciencia y estrategias experimentales centradas en sus correlatos neuronales. Además, se propone un puente con la psicología del significado y la espiritualidad, entendida como un sistema de construcción de sentido capaz de organizar determinadas experiencias subjetivas. Se concluye que la conciencia requiere enfoques conceptualmente precisos y metodológicamente plurales, y que la espiritualidad puede estudiarse como dimensión psicológica sin reducirla a una afirmación metafísica. 


Conclusión 

El estudio científico de la conciencia es posible en la medida en que se definan con precisión los constructos involucrados, como nivel, contenido, acceso y self, y se diseñen estrategias metodológicas capaces de distinguir entre la experiencia misma, su reporte y los procesos cognitivos asociados. A lo largo de las últimas décadas, el campo ha desarrollado un repertorio metodológico cada vez más sofisticado, junto con marcos teóricos influyentes que han permitido avances significativos en la caracterización empírica de la conciencia. 

Sin embargo, estos avances coexisten con desacuerdos persistentes, tanto a nivel conceptual como empírico. Las diferencias en definiciones operacionales, paradigmas experimentales y supuestos teóricos continúan dando lugar a interpretaciones divergentes, lo que refleja la complejidad intrínseca del fenómeno. Al mismo tiempo, la integración de dimensiones como el self, la construcción de significado y las experiencias interpretadas en términos espirituales muestra que el estudio de la conciencia no se limita a procesos cognitivos aislados, sino que se extiende hacia aspectos centrales de la vida psicológica y cultural. Revista Subjetividad y Procesos Cognitivos ISSN electrónico: 1852-7310 Vol. 29, Nro. 1 “Psicología y Espiritualidad” (enero-junio, 2026) Fecha de Recepción: 7 de diciembre del 2025 Fecha de Aceptación: 2 de marzo del 2026 

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En este contexto, especialmente en ámbitos académicos donde la conciencia no ha sido tradicionalmente un foco de estudio, esta revisión introductoria puede cumplir una función formativa relevante. No solo permite ofrecer un mapa conceptual claro del campo y de sus principales debates, sino también mostrar por qué, a pesar del progreso acumulado, no existe aún un consenso unificado. A su vez, abre la posibilidad de articular el estudio de la conciencia con problemas clásicos de la psicologia, como la atención, la autorreferencia o la regulación emocional, e integrar dimensiones de significado y espiritualidad como variables psicológicas y fenomenológicas investigables, manteniendo un equilibrio entre rigor empírico y apertura conceptual. 

Un desarrollo reciente que puede interpretarse como señal de madurez del campo es el surgimiento de colaboraciones adversariales y estudios preregistrados diseñados para contrastar teorías en condiciones controladas y comparables. Un ejemplo destacado es el proyecto Cogitate, que evaluó de manera colaborativa predicciones de teorías influyentes como el Global Neuronal Workspace y la Integrated Information Theory bajo un mismo diseño experimental. Este tipo de enfoque no busca resolver de manera definitiva el problema de la conciencia, sino más bien forzar a las teorías a formular predicciones más precisas, explícitas y potencialmente falsables, reduciendo la ambigüedad interpretativa que ha caracterizado históricamente al campo. Los resultados muestran tanto convergencias como divergencias entre modelos, sin establecer un ganador definitivo, pero contribuyen a refinar los criterios empíricos con los que se evalúan las teorías (Cogitate Consortium, 2025). En este sentido, más que cerrar el debate, estas iniciativas lo reconfiguran en términos más rigurosos, marcando una transición desde comparaciones indirectas hacia contrastes sistemáticos y acumulativos entre marcos teóricos

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