Hallan en Mérida la lápida de una niña cristiana de hace 1.500 años
Hallan en Mérida la lápida de una niña cristiana de hace 1.500 años
La inscripción, hallada junto a la Basílica de Santa Eulalia, conserva el nombre de la niña, su edad, símbolos cristianos y la fecha exacta de su fallecimiento.
6 de agosto de 2026, 20:00

Lápida funeraria visigoda de una niña de 10 años hallada en MéridaPablo Caro
Una excavación arqueológica junto a la Basílica de Santa Eulalia de Mérida ha sacado a la luz una de las inscripciones funerarias visigodas más completas hasta ahora en la ciudad. Se ha podido identificar como la lápida de Pascentia, una niña cristiana que murió con apenas diez años y que conserva la fecha de su fallecimiento: el 18 de mayo de un año que los investigadores sitúan entre el 509 y el 519, aunque todo parece apuntar a la segunda de las fechas.
El hallazgo se produjo durante una intervención de urgencia realizada por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida en un solar situado a escasos metros de la Basílica de Santa Eulalia, uno de los principales centros del cristianismo hispano durante la Antigüedad tardía.
La lápida, elaborada en mármol, presenta una cuidada decoración con una corona de laurel, dos palomas enfrentadas y un posible crismón, uno de los símbolos más antiguos del cristianismo. La inscripción incluye además expresiones como famula Dei ("sierva de Dios) y resquiescat in pace ("descanse en paz"), que confirman el carácter cristiano del enterramiento. Para los arqueólogos involucrados, la importancia de la pieza radica en la extraordinaria cantidad de información que conserva: mediante una referencia al calendario romano nos permite conocer la fecha de la muerte, "el día 15 antes de las calendas de junio", equivalente al 18 de mayo.
El nombre de Pascentia añade un elemento interesante al hallazgo. Según el equipo, podría derivar del verbo latino pascere, relacionado con alimentar o nutrir, o incluso aludir a la Pascua y la resurrección. Incluso la disposición del nombre en la inscripción podría haber sido diseñada para transmitir la idea de que la pequeña había alcanzado la paz eterna. 

Los investigadores consideran que Pascentia pertenecía con bastante seguridad a una familia acomodada o incluso de la nobleza visigoda. Para el momento que estamos trabajando, una lápida de mármol tallada por un taller especializado, con inscripción personalizada y decoración simbólica, era un lujo reservado a muy pocos.
El descubrimiento también confirma la importancia del entorno de la Basílica de Santa Eulalia como gran necrópolis cristiana en la Mérida visigoda. Durante la campaña fueron documentadas entre siete y ocho sepulturas de adultos,por lo que ninguna de ellas puede corresponder a Pascentia. Sin embargo, esto no elimina la posibilidad de que en los próximos meses se encuentre el enterramiento original de la niña.
La intervención ha permitido reconstruir la evolución histórica del lugar. Bajo la necrópolis aparecieron también los restos de una antigua calzada romana y su sistema de alcantarillado. Tras quedar fuera de uso, ese espacio fue ocupado por el cementerio cristiano, que permaneció activo hasta el siglo VII. Posteriormente, durante la etapa islámica, la zona se transformó en un barrio situado extramuros de la ciudad.
Un nuevo hallazgo que nos demuestra como a través de la muerte podemos conocer grandes cosas de los vivos, no solo su nombre o la fecha en la que perdieron la vida, sino sobre sus costumbres y el mundo en el que vivieron y se desarrollaron.
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