Los Jerominos y la desamortización de Mendizabal

 


La Desamortización de Mendizábal (iniciada mediante los decretos de 1835 y 1836 bajo la regencia de María Cristina) afectó de manera devastadora y definitiva a la Orden de San Jerónimo (OSH) en España.


A diferencia de otras órdenes religiosas que lograron reagruparse o subsistir parcialmente tras el proceso, los Jerónimos sufrieron un golpe casi mortal en su estructura material, humana y patrimonial.

1. Extinción de la Orden y exclaustración masiva

El Real Decreto de 8 de marzo de 1836 decretó la supresión de la mayoría de las comunidades masculinas y la expropiación de sus bienes a favor del Estado.

  • Disolución de las comunidades: Los monjes jerónimos fueron obligados a abandonar sus conventos y monasterios.

  • Pérdida de presencia: Al ser una orden monástica netamente hispánica (implantada casi de forma exclusiva en la península ibérica), no contaba con ramas o sedes en el extranjero que sostuvieran su continuidad. La exclaustración supuso la extinción práctica de la orden jerónima masculina en España durante más de un siglo (hasta su restauración en el Monasterio de El Puig y posteriormente en San Yuste a mediados del siglo XX).

2. Dispersión, ruina y venta del patrimonio inmobiliario

Los grandes cenobios jerónimos —históricamente vinculados a la Corona de Castilla y poseedores de vastos dominios agrarios y joyas arquitectónicas— pasaron a ser considerados «bienes nacionales» para su posterior subasta:

  • San Jerónimo el Real (Madrid): El monasterio fue desmantelado; sus terrenos e instalaciones se destinarón a usos militares (cuartel de artillería) y las dependencias sufrieron grave deterioro hasta que décadas después solo quedó en pie la iglesia (actual parroquia) y las ruinas del claustro (hoy integrado en la ampliación del Museo del Prado).

  • San Jerónimo de Yuste (Cáceres): Tras la salida de los monjes y la venta de sus fincas en subasta publica, el retiro imperial de Carlos V quedó en un estado total de abandono y ruina, sufriendo expolios hasta su reconstrucción en el siglo XX.

  • Monasterio de San Jerónimo de Copen (Cieza / Murcia) y Los Jerónimos de Murcia: Sus posesiones rústicas y urbanas fueron fragmentadas y vendidas a la burguesía y a propietarios locales. Las instalaciones monasteriales sufrieron destinos diversos: desde el abandono hasta la conversión en cuarteles, manicomios o almacenes agrícolas.

  • San Jerónimo de Buenavista (Sevilla) y Santa María de Lupiana (Guadalajara, cuna de la orden):Lupiana fue subastado y pasó a manos privadas, lo que provocó el desmantelamiento de parte de sus obras de arte y la degradación de sus dependencias hasta su posterior protección histórico-artística.

3. Expolio y dispersión de bienes muebles y artísticos

Los monasterios jerónimos custodiaban algunas de las bibliotecas, archivos y colecciones pictóricas más valiosas de España. La rapidez y la falta de control del proceso desamortizador provocaron:

  • Pérdida de archivos y bibliotecas: Gran cantidad de códices, incunables y documentos históricos se perdieron, destruyeron o acabaron en el mercado negro, aunque una parte logró rescatarse para nutrir los fondos de la Biblioteca Nacional y los Archivos Históricos Provinciales.

  • Dispersión pictórica y de retablos: Cuadros, esculturas y ajuares litúrgicos de los jerónimos fueron subastados o incautados. Muchos pasaron a nutrir los fondos de los nuevos museos provinciales de Bellas Artes (como el Museo del Prado o el de Sevilla), mientras que una porción notable fue comprada por coleccionistas extranjeros.

Resumen del impacto

La desamortización supuso la ruptura completa del entramado económico, monástico y cultural jerónimo. La orden perdió el 100% de sus propiedades terrenales y cenobíticas en la península, la vida comunitaria desapareció por completo durante más de cien años y la mayor parte de su legado monumental pasó a manos privadas o tuvo que reconvertirse a usos civiles y militares para salvarse de la ruina.

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