León XIV desmonta el “prejuicio” que enfrenta el progreso científico con la fe
León XIV desmonta el “prejuicio” que enfrenta el progreso científico con la fe

El Papa León XIV desmontó este miércoles el “prejuicio” que presenta el progreso técnico y científico como contrario a la fe cristiana y advirtió sobre el “drama del humanismo ateo” descrito por el cardenal jesuita francés Henri de Lubac.
“En los humanismos postcristianos, el ser humano y Dios son presentados erróneamente como rivales: para afirmar sus conocimientos, su libertad y su progreso, el hombre debería emanciparse de Dios. Sin embargo, al negar la relación con Dios, al final se pierde también la posibilidad de afirmar el valor trascendente de la persona humana”, alertó el Pontífice desde la Plaza de San Pedro.
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Según explicó, esta visión ha provocado un cambio en la manera en que el hombre contemporáneo contempla el mundo, abriendo la puerta a un “prejuicio” que prevalece especialmente en aquella “parte de la cultura occidental que ha perdido su vínculo con la Revelación cristiana”.
En el marco de sus reflexiones sobre la constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, el Santo Padre invitó a preguntarse: “¿cuál es el valor de la actividad humana en el mundo, y, por lo tanto, del progreso técnico, social y científico?”.
“Creado a imagen y semejanza de Dios, el ser humano es agente del progreso. Mediante la libertad y la inteligencia aumenta sus propios conocimientos, haciendo así que toda la sociedad progrese”, explicó.
Asimismo, el Papa León XIV afirmó que “la humanidad —y, con ella, el trabajo, el progreso y la autonomía de las realidades creadas— no queda absorbida o anulada por el encuentro con Dios, sino más bien asumida en su totalidad; y sigue siendo, en Cristo, libre y operosa: efectivamente, en Él encuentra la verdad y la libertad plenas”.
De este modo, ante los peregrinos reunidos en la plaza, señaló que los cristianos participan “en la edificación de la ciudad de los hombres, con la mirada puesta en el fin de todas las cosas y en el encuentro con Dios, y recordando este fin último a aquellos con quienes comparten la aventura del progreso, de la ciencia y de la vida”. No obstante, precisó que el progreso temporal debe distinguirse del crecimiento del Reino de Cristo.
“Para constituir auténtico progreso humano —es decir, de todo el hombre y de todos los hombres— el progreso técnico y científico debe estar animado y orientado por la caridad”, aseveró el Papa.
“Solo así podrá utilizarse siempre para defender la dignidad del hombre y promover las condiciones de vida de todos, especialmente de los más desfavorecidos”, concluyó.

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